Hoy no tenía gran cosa que contarles. Bueno sí, que llevo cinco días escuchando mi único vinilo presentable, o sea la banda sonora de Memorias de África. Y como esto del blog a fin de cuentas es compartir, quiero compartir con ustedes la que se ha convertido en banda sonora de mi casa durante la última semana. La música es tan maravillosa que el adagio del concierto para clarinete y orquesta de Mozart -la melodía que sonaba en el gramófono de Robert Redford- queda perfectamente integrada en el resto de los temas. Como si el genio de John Barry y el del compositor austriaco fueran por un momento intercambiables.
Cada vez que veo esta película Karen (Meryl Streep) me parece más cursi. Y pienso que un tipo como Robert Redford, con su avioneta y su tocadiscos, debía tener mejores opciones, siempre que no se encaprichara en estar con una blanca. Pero disfruto sobre todo por tres cosas. Por la música, por los paisajes y porque aviva mis propias memorias de África, aunque fueran unas memorias soñadas. Mi abuelo nos prometió a mi primo Pablo y a mí que cuando cumpliéramos 14 años nos llevaría a conocer los leones de melena negra al Ngnorongoro. Y ahí están en la pantalla la sabana, las fieras y el Kilimanjaro. Perdonen el detalle egocéntrico.
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viernes, 12 de diciembre de 2008
Minutos musicales: Yo tenía una granja en África
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