
Hoy nos hemos merendado con la noticia triste del positivo del ciclista Alexander Vinokurov en el Tour. El ciclismo se va para el carajo, víctima de sus propias contradicciones. Se dopen o no, sus protagonistas son tipos que realizan proezas absolutamente insanas. Luchar por ser el primero en subir cinco puertos en los Alpes es como disputar un campeonato de comer perritos calientes. Una insensatez que yo no prohibiría, porque soy partidario de prohibir pocas cosas, pero que al menos no fomentaría y menos aplaudiría. Cuando el exaltado locutor de turno loa la gesta del tipo que ha subido como un tiro el Alpe d'Huez se olvida de que en cada una de sus 21 "míticas" curvas ha perdido tres meses de vida. Mejor dedicarse a otro tipo de curvas que por lo menos le dejan a uno con una sonrisa.
Me cuesta, con todo, criticar a los ciclistas, incluso a los que se dopan. Primero porque creo que si no lo hicieran no podrían competir a ese ritmo: todos lo hacen y ganan aquellos a los que menos se les nota. Y segundo porque soy de su misma generación y tenemos una educación sentimental común... que idolatró a los pioneros de la trampa química. Sí amigos, de niños todos soñamos con ser como aquellos simpáticos galos de la aldea sitiada. Unos valientes luchadores que en el fondo no eran más que un puñado de drogadictos enganchados a la poción mágica. Y eso me hace particularmente indulgente con esa práctica fraudulenta.
Panoramix era el Eufemiano Fuentes de la Edad Antigua. Astérix, un mequetrefe que no aguantaba dos sopapos sin la farlopa mágica. Y Obélix un pobre dopado de por vida. Tipo el guitarrista de los Rolling, pero en gordo. Se alegará que empleaban la droga por motivos defensivos. Pero a los Juegos Olímpicos de Atenas se llevaron la marmita y allí protagonizaron el primer positivo de la historia del deporte. Consideraciones morales al margen, sus historietas son estupendas. Pero reconozcámoslo: sin la poción se convertían en un grupo de perfectos mierdas. De épicos resistentes pasaban a ser, como mucho, simpáticos borrachuzos de pueblo.