Sucedió hace tantos años que no me acuerdo ni yo, aunque podría porque cuatro meses antes nació mi hermana Beatriz y sí lo recuerdo. El 20 de junio de 1976 se enfrentaban en Belgrado, en la final de la Eurocopa, la hoy difunta Checoslovaquia (divida ahora en dos) y la también difunta República Federal de Alemania (hoy arrejuntada con la República Democrática). Ambos equipos llegaron a la tanda de penaltis y tras fallar los alemanes le tocaba lanzar al checo Antonín Panenka. Podría haber tirado fuerte o colocar, como decíamos en el colegio, pero se le ocurrió algo más original. Lanzó flojito y por el centro una vaselina que pilló desprevenido a Maier, que ya se había tirado hacia un poste. Gol y campeonato para Checoslovaquia. Había nacido un nuevo estilo de lanzar la pena máxima, que quedó bautizado inmediatamente como el penalty de Panenka.
Después muchos valientes le han imitado. Algunos, cuando ya los partidos estaban decididos. Otros se han atrevido incluso en la final de un Mundial, como Zidane contra Italia en 2006. Es arriesgado pero nunca había visto fallar uno. Hasta hoy. A Casquero, jugador del Getafe, se le ha ocurrido ejecutar así una pena máxima a un minuto del final y con empate en el marcador ante el Real Madrid. Y ha sucedido lo que algún día tenía que pasar: el tiro no ha ido demasiado centrado, Casillas la ha agarrado sin apenas moverse y el jugador ha hecho el ridículo. Para colmo, Higuaín ha marcado un minuto después el gol del triunfo para el Madrid. Cuando Panenka batió a Maier en 1976 Pelé dijo que un lanzamiento así sólo podía ser obra de un genio o de un loco. El checo quedará como un genio para la historia. Y sus malos imitadores, como el pobre Casquero, como unos idiotas.
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miércoles, 22 de abril de 2009
lunes, 23 de junio de 2008
¡Ya era hora, hombre!
Ya era hora, hombre, ya era hora. 24 años esperando este momento ¿Se dan cuenta de la cantidad de cosas que han pasado en sus vidas desde que en junio de 1984 pasamos de cuartos -y de semifinales, todo hay que decirlo- en una competición oficial? Atrás quedan el partido de Bélgica del Mundial 86, con el penalti de Eloy; el del 90, con Michel agachando la cabeza ante Yugoslavia; el codazo de Tasotti a Luis Enrique en el del 94; los penaltis de Hierro y Nadal en la Eurocopa del 96; el fiasco completo del Mundial de Francia; los penaltis contra Corea en 2002; el gol de Ribery en el 2006 y alguna otra funesta tarde que seguro que se me ha olvidado.
Y encima contra Italia, a quien no ganábamos desde 1920. Y en los penaltis. Yo me quería emborrachar porque la gesta era ésta, pasar de cuartos, y el partido con Rusia me da bastante más igual que éste de Italia. Pero mis amigos son más prudentes. Otros han tenido mi misma idea y más arrojo y se han lanzado de cabeza a la fiesta. Les adjunto un vídeo recién salido del horno de la plaza de Alonso Martínez con imágenes, muy borrosas pero imaginen mi emoción, de la alegre muchachada española bañándose en la fuente.
Y termino este post con un documento sonoro impagable, la tanda de penaltis según se contó en la SER. A destacar el tono nacionalcatólico de la retransmisión, padre nuestro incluido, aunque algo desactualizado, y con continuas referencias a santos y vírgenes. Hay algo de coña pero creo que el tono no es ni mucho menos irónico. Como dijo no se quien los españoles estamos siempre detrás de los curas, con una vela o con una estaca. Y en los momentos difíciles sacamos la vela. Yo se la pongo al Nazareno de Portobelo (Panamá), que nunca me ha fallado. Algún día espero hablarles aquí de sus milagros. Ahora, a disfrutar.
Y encima contra Italia, a quien no ganábamos desde 1920. Y en los penaltis. Yo me quería emborrachar porque la gesta era ésta, pasar de cuartos, y el partido con Rusia me da bastante más igual que éste de Italia. Pero mis amigos son más prudentes. Otros han tenido mi misma idea y más arrojo y se han lanzado de cabeza a la fiesta. Les adjunto un vídeo recién salido del horno de la plaza de Alonso Martínez con imágenes, muy borrosas pero imaginen mi emoción, de la alegre muchachada española bañándose en la fuente.
Y termino este post con un documento sonoro impagable, la tanda de penaltis según se contó en la SER. A destacar el tono nacionalcatólico de la retransmisión, padre nuestro incluido, aunque algo desactualizado, y con continuas referencias a santos y vírgenes. Hay algo de coña pero creo que el tono no es ni mucho menos irónico. Como dijo no se quien los españoles estamos siempre detrás de los curas, con una vela o con una estaca. Y en los momentos difíciles sacamos la vela. Yo se la pongo al Nazareno de Portobelo (Panamá), que nunca me ha fallado. Algún día espero hablarles aquí de sus milagros. Ahora, a disfrutar.
martes, 17 de junio de 2008
22 de junio, Santo Tomás Moro

El próximo 22 de junio -mi abuela Esperanza hubiera cumplido cien años ese día- España jugará los cuartos de final de la Eurocopa. Así será salvo catástrofe nuclear o invasión extraterrestre. Y antes de que se rían les recuerdo que hace también un siglo, en junio de 1908, se produjo un Siberia un acontecimiento llamado fenómeno de Tunguska que aún no ha recibido explicación científica y que se asemejó a una explosión atómica.
Otro día hablaremos de ese tema, hoy vamos a dar por seguro que jugaremos, y lo haremos contra los franceses, los rumanos o los italianos. Si es contra estos últimos, estamos perdidos. Uno que ya va para talludito se acuerda de cómo se clasificaron en la primera ronda del Mundial 82, por un resbalón del hasta entonces desconocido N'Kono, portero de Camerún. Si vuelven a hacer el milagro, se comen el campeonato. Si nos la jugamos contra Francia también estará complicado. Este equipo compuesto por un portero blanco, nueve jugadores negros y un converso al Islam (Ribery), y que hace las delicias de Le Pen, nos puede hacer papilla. Tampoco me fío de los rumanos. Pero de lo que no me fío, definitivamente, es de la fecha. El 22 de junio me da mala espina.
El 22 de junio de 1941 Hitler invadió la URSS copiando, no sé muy bien por qué, a Napoleón, que había atacado a Rusia un 22 de junio de 1812. Quizá pensó, con un razonamiento muy común y muy poco matemático, que ya sería mala suerte que fracasaran dos invasiones lanzadas en la misma fecha. Tan o más trágica que para los grandes dictadores ha resultado ese día en la historia de la selección española. Enumero:
-El 22 de junio de 1986 España cayó por penaltis contra Bélgica en cuartos de final del Mundial de México. Eloy Olaya falló el tiro decisivo. Yo estaba ese día en Barcelona de viaje fin de curso y recuerdo dos cosas: que también en esa fecha ganó Felipe González sus segundas elecciones y que esa noche me fui con la gente de mi clase a la verbena de San Juan, una de mis primeras juergas. Luego vendrían algunas más: algunas juergas, algunas victorias de Felipe y algunas derrotas por penaltis.
-El 22 de junio de 1996 España cayó eliminada por penaltis de la Eurocopa de Inglaterra. Nuestro rival era la selección anfitriona. A mí me pilló en Bilbao terminano la carrera. Creo que nunca he oído una retaila mayor de juramentos y blasfemias como le escuché al Negro, compañero de colegio mayor y entonces de piso de estudiantes, cuando falló Nadal.
-El 22 de junio de 2002 España cayó -¿lo adivinan?- por penaltis ante Corea en el Mundial que organizaron a pachas el país asiático y Japón. Ahí fallaron, primero el árbritro y, de los nuestros, Joaquín. Yo lo vi, perdonen por presumir, en Colón (Panamá) con mis amigos de la Ruta Quetzal encabezados por Miguel de la Quadra Salcedo, que se dormía porque la hora era terriblemente intempestiva. Estábamos rodeados de cocodrilos -no es una fantasmada pero aclaremos: los cocodrilos rodeaban un hotel- pero había bichos más pequeños y más peligrosos, como los mosquitos. A mí me dio un brote de malaria que casi me manda al otro barrio. Otro día lo cuento.
Si razonáramos como Hitler diríamos que ya sería mala suerte que nos eliminaran por cuarta vez en la misma fecha. Un supersticioso se echaría a temblar leyendo estos antecedentes. Para una mente numérica y científica, en cambio, no significan nada. Como cada suceso es independiente -han pasado muchos años entre uno y otro partido, los rivales son distintos- estos precedentes no hacen ni más ni menos probable que se repita la historia. Ah, el que bota con la roja en la foto soy yo, para quien no me conozca. Para que luego diga el Jebi que pongo las fotos para ligar...
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