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martes, 10 de agosto de 2010

Naranjito: Podría haber sido peor



No voy a volver a glosar el Mundial 82. Ya lo hice hace tres años cuando se cumplieron 25 años del evento, del cual fue mascota Naranjito. Así que si quieren leer el rollo ése que he metido varias veces sobre que aquello fue el acontecimiento que marcó a mi generación, pueden pinchar aquí y leerlo entero. De hecho, les recomiendo que lo lean porque me quedó un post bastante redondo. Pero volvamos a lo que nos ocupa. Puesfijate que uno tiene buena memoria pero no se acuerda de cuándo se eligió como símbolo del Mundial a este machango, como decimos en Canarias. Y sí, lógicamente, su elección fue noticia en junio de 1979 en toda la prensa española. Pero también otras dos caricaturas que quedaron finalistas y que no han pasado a la historia: quedaron como bocetos fallidos, candiatos a la gloria aparcados en las cunetas del diseño.

Aquí tienen, tirando de la hemeroteca de El Mundo Deportivo y gracias a mi ex alumno Pablo Linde, a las dos mascotas a las que derrotó nuestro orondo cítrico. No me dirán que el resultado fue injusto. El tal Brindis, el torerillo de la derecha es simpático aunque, lo siento, se da un aire a aspirante a El Bombero Torero, el espectáculo ése con enanos que devuelve las fiestas de los pueblos a la baja Edad Media, si es que no lo han prohibido todavía. La otra, Toribalón, me gusta más, pero me recuerda a las boas de El Principito después de comerse una pelota de fútbol. Pero, ojo, que estas son las finalistas. ¿Cómo serían las que ni siquieran llegaron a la gran final? He estado buscándolas infructuosamente por Internet. Si las encuentran, les ruego que las difundan. No se queden para ustedes solos un documento de semejante valor histórico.

Fuera bromas, a mí Naranjito me gusta. A lo mejor me pasa como con mi casa, mi pueblo, o mi familia, que de tanto verlos se me han olvidado sus defectos, pero creo que es un diseño que ha ganado con los años. Las tiendas de la calle Fuencarral de Madrid, donde se visten los modernetes que no se han enterado aún de que lo fashion se ha trasladado a otro barrio, se han puesto las botas a vender camisetas con su efigie este verano. Yo tengo una de la talla 9-11 que me deja el ombligo al aire pero una vez me la puse en una fiesta y ligué con la chica más guapa que había allí y en muchas calles a la redonda, lo juro. La tenía en un cajón guardada y después del partido contra Suiza la colgué en la redacción: no volvimos a perder ni un encuentro. Así que como trae suerte ahora la tengo en el salón, encima de la tele.

Pero no se crean que este simpático monigote siempre fue tan popular: cuando fue elegida recibió críticas horribles. Rosa Montero, llegó a decir de ella en un artículo en EL PAÍS que tenía "ecos del franquismo tardío" y que "no es solo feo. Es que representa a una España subdesarrollista y dolorosa que se quiere olvidar". Me encantaría coincidir con la señora Montero un día y recordarle este artículo. Tengo entendido que tiene un gran sentido del humor, así que seguro que coincidía conmigo en que sus argumentos han envejecido mucho peor que la mascota.

sábado, 5 de junio de 2010

Himnos y selecciones nacionales

Se acerca el Mundial, así que en pocos días nos vamos a hinchar de oír himnos nacionales. Muchas de estas melodías nacieron para enardecer a los soldados en la batalla -véase los violentas que son algunas letras, como la de la sobrevaloradísima La Marsellesa- y ahora casi sólo se escuchan en ese sucedáneo incruento de la guerra que es el deporte: al comenzar los partidos de fútbol o al concluir las carreras de coches o motos. Salvo que sea un entusiasta de los desfiles militares estoy seguro de que las últimas 30 veces que ha oído la Marcha Real había una pelota, una moto o una bici por en medio.

Reconozco que me encanta el momento de los himnos previo a los partidos, ya he confesado en otras ocasiones que soy un hortera sentimental sin complejos y no tengo por qué dar más explicaciones. De hecho me he sentido estafado cuando alguna televisión, para ahorrar tiempo de emisión o meter publicidad los ha suprimido impunemente: es como quitar los títulos de crédito de la película a un cinéfilo -algo que también hacen. Aparte del componente sentimentaloide, algunas melodías, como las de Italia, Rusia, Alemania o Reino Unido me parecen particularmente hermosas. El himno francés también, pero ya conté en otra ocasión por qué le tengo manía. El español, reconozcámoslo, es un poco patatero, pero no vamos a renegar de él por eso, que sería como renunciar a nuestra madre si fuera fea. Además, varios cuentan con el aval de ser obra de compositores célebres, como el citado de Alemania -de Haydn- o el de Austria, que lógicamente fue compuesto por Mozart.

La interpretación de los himnos puede parecernos un anacronismo, una horterada o las dos cosas juntas, pero no siempre es una mera formalidad carente de valor para el espectador curioso. Me resulta por ejemplo muy interesante observar la actitud de los jugadores, unos emocionados, otros más bien indiferentes y mascando chicles; comprobar quiénes cantan y quienes no y, desde que se han instalado micrófonos cerca, quiénes lo hacen bien y quiénes lo hacen fatal. Estos momentos patrióticos han generado en ocasiones noticias que se recordarán cuando ya todo el mundo haya olvidado el resultado del partido, como la enorme pitada al himno argentino en la final del Mundial del 90 después de que Maradona pidiera a los italianos del sur que renegaran de su país y apoyaran a la selección sudamericana -por si no se acuerdan, arriba incluyo el vídeo, lean los labios del Pelusa. También fue inolvidable la interpretación del himno de Riego en vez del oficial en una Copa Davis en Australia, ante el estupor de los tenistas españoles -que por supuesto no habían escuchado nunca el himno de la República- y la bronca en la final de Copa del Rey de 2009 que acabó con varias dimisiones en Televisión Española.

Mis compañeros de especiales de ELPAÍS.com han tenido la original idea de incluir en el dossier sobre el Mundial de Suráfrica audios con todos los himnos de las selecciones participantes tal y como se escuchan en el estadio. Tras un repaso rápido concluyo que los que mejor cantan en masa son los holandeses -aunque su himno, Wilhemus, el más antiguo del mundo y dedicado a Guillermo de Orange sea un alegato contra los españoles- y los que más desafinan son los ingleses, quizá por el calentamiento previo que hacen en las cervecerías de los alrededores del estadio.

Más allá de estas músicas patrióticas, el otro día debatía conmigo mismo si el hecho de organizar un Mundial de fútbol por países no sería en sí mismo un anacronismo. Pero es que no se me ocurre otra solución. Partimos de que el deporte es competición y para competir en este caso en fútbol hay que organizarse en equipos que representen a un colectivo determinado. O sea, que no tendría sentido organizar un Mundial con equipos de jugadores formados al azar, sin mayor conexión entre ellos, porque no representarían a nadie. Para enfrentarse por clubes ya existen otras competiciones así que el criterio debería ser otro, por ejemplo por religiones, por nivel de estudios o por ideología política, pero me temo que en ambos casos sería peor que lo que tenemos. Otra idea bizarra sería que compitieran por profesiones: carpinteros contra proxenetas, por ejemplo. ¿Y qué tal por color de pelo o tono de piel? Quizá lo menos estrambótico sería encuadrarse por idiomas maternos, pero tampoco me convence. En las fiestas de pueblo son habituales los partidos de solteros contra casados y de gordos contra flacos pero después de darle muchas vueltas me temo que no hay alternativa a la idea de organizar los Mundiales por estados nacionales. ¿Se les ocurre alguna?

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi penúltimo Mundial

Vivo los mundiales con tremenda pasión. De hecho, creo que el Mundial 82 -y no el 23F- fue el gran momento generacional para los chicos de mi edad: las chicas, siento la incorrección política, estaban muchísimo menos interesadas por el fútbol que ahora. Lo dije en otra ocasión: este evento desgraciado -España hizo el ridículo cuando más debía lucirse- podía habernos convertido en tipos cenizos y amargados como los del 98 por la pérdida de Cuba. Pero un año y pico después otro extraordinario acontecimiento futbolístico nos redimió del pesimismo para siempre: el 21 de diciembre de 1983 España le metió 12 goles a Malta y nos enseñó que los milagros son posibles.

Batallitas al margen, he decidido vivir este Mundial de Suráfrica que se avecina con la misma pasión que viví el de Naranjito. Ya me compré la televisión plana, esta semana me ponen el aire acondicionado y en un mes lleno de cervezas la nevera. Y además, estoy coleccionando, como en el 82, la colección de cromos oficial del campeonato. Entonces -cito de memoria- el album sugería como las posibles estrellas del Mundial que se avecinaba a ocho jugadores: Maradona, Rummenigge, el polaco Boniek, Arconada, Kevin Keagan, Blokhin, Zico y Platini. Creo que no apostaba por Paolo Rossi, ya se sabe que la especialidad de los italianos siempre han brillado cuando nadie lo pronosticaba, pero tengo que contrastar esto si algún día encuentro el álbum por casa. Por casa de mis padres, o sea, mi casa.

Un amigo mío dice que es dramático cuando te das cuenta de que casi todos los jugadores de fútbol son ya más jóvenes que tú. Pero que lo realmente deprimente sucederá cuando constatemos que somos mayores que los entrenadores. Y no digamos cuando nos suceda eso con los presidentes. Puesfijate que he estudiado con temor mi nueva colección de cromos y he experimentado cierto alivio al comprobar que aún hay dos tipos que a priori pueden disputar el campeonato -las listas no están cerradas- que me superan en edad. Son dos porteros, el inglés David James, de casi 40 años, y el australiano Mark Schwarzer, de 37, nacido dos meses antes que yo, que soy de diciembre del 72. Luego hay tres a los que saco unos meses, como el mexicano Cuauhtemoc Blanco, de enero del 73, Zanetti o Cannavaro. Así que no soy demasiado viejo para ir a Suráfrica y, apelando a la historia, incluso podría jugar en Brasil 2014: sería aún unos meses más joven que el camerunés Milla, que con 42 disputó el de EE UU 94.

Ya puestos, y como el álbum trae también las características físicas de los jugadores -altura y peso- he confirmado que no estoy demasiado delgado para jugar un Mundial. Hay dos futbolistas, el español Jesús Navas y el brasileño Josue que pesan lo mismo que un servidor, 60 kilos, y son casi calcados en altura, 1,70 (les saco un centímetro). Así que tengo edad, kilos y por supuesto, tamaño -los hay muchísimo más bajitos, empezando por Messi o Silva- para disputar el campeonato. Concedo que, por mi carrera deportiva lo tendría un poco complicado, porque mi máximo logro es haber ganado tres torneos de futbito del Colegio Mayor Deusto hace 15 años, en mi época universitaria. Pero, como dije al principio, el España-Malta nos hizo creer en milagros. Así que, señor Del Bosque, aquí me tiene por si me quiere seleccionar.

jueves, 18 de febrero de 2010

Sobre el Molownysmo

El pasado viernes murió a los 84 años Luis Molowny Arbelo, el mejor futbolista canario de la historia. Molowny fue jugador del Real Madrid y de la Unión Deportiva Las Palmas, entre otros equipos, y participó en el Mundial de Brasil de 1950 formando parte de una delantera formada además por Basora, Zarra, Panizo y Gaínza. Además de un excelente jugador, Don Luis era una excelenta persona, según la gente que lo conoció, tal y como corroboran algunos de los señores -casi todos ex futbolistas- que salen en el vídeo que he puesto ahí arriba.

No me extenderé sobre los méritos futbolísticos de Molowny ni pretendo hacer un obituario de alguien a quien no conocí ni vi jugar: si quieren más información sobre su trayectoria pueden pinchar aquí. Pero sí me gustaría hablar de su faceta como entrenador: en eso sí lo recuerdo y me dio muchas alegrías. Como técnico de Las Palmas logró un subcampeonato de Liga y con el Real Madrid nada menos que tres Ligas, dos Copas y dos copas de la UEFA. Un palmarés impresionante si se considera que en el equipo blanco al hombre lo ponían en el banquillo de apagafuegos, para cubrir el hueco de algún entrenador destituido.

Pero lo más interesante no es lo que logró como entrenador, sino cómo lo logró. El molownysmo, del que había oído hablar en algunas ocasiones pero del que apenas hay referencias en la web, es un estilo de liderazgo muy simple pero efectivo basado en el sentido común y en dejar libertad a los jugadores. En una entrevista que le hizo Juan Cruz hace unos años para la Televisión Canaria, Molowny lo decía muy claro: el no entendía demasiado de tácticas ni de técnicas. Pero si sabía o intuía, que es casi mejor, como hay que jugar al fútbol.

Es posible que el origen de la expresión esté en un artículo escrito por Alfredo Relaño -actual director de AS- en El Mundo Deportivo en 1994. Al menos es la única referencia concreta que he encontrado en internet. Relaño lo describe así: elegir a los mejores, ponerlos a jugar donde les gusta y darles pocos consejos: luchad, sed buenos chicos y mantened poca distancia entre líneas. El artículo ironizaba sobre Benito Floro, que acababa de ser destituido como entrenador del Real Madrid, y cuyo complejísimo discurso acabó hecho trizas en un partido contra el Lleida. Perdiendo en casa con el colista, el verbiflorido técnico se tragó toda su retórica para lanzar esta consigna (mamá no sigas leyendo): "Nos los follamos con el pito, que somos el Madrid, coño".

Decía entonces Relaño que con Del Bosque, que debutaba como entrenador para sustituir al asturiano, volvería el molownysmo al Madrid. Ambos, el salmantino y el canario tenían un perfil similar: tipos mesurados, sobrios, poco amigos de la palabrería. Y técnicos de éxito indudable. Del Bosque ha ganado desde entonces como entrenador dos Ligas de Campeones, dos Ligas, una Intercontinental y dos Supercopas, una de España y otra de Europa. Ahora dirige a una de las selecciones favoritas para el Mundial. El polo opuesto, Benito Floro, sin duda un buen técnico y una persona honesta, no ha sacado en cambio partido de su exhaustivo ensayo sobre la importancia del saque de banda en el fútbol moderno. En su último equipo -el Barcelona de Guayaquil- fue destituido por la pobreza de los resultados. Quizá debió escuchar más a Molowny. Aunque hablara poco.

viernes, 12 de febrero de 2010

Del rigor periodístico e Internet


Internet ha multiplicado hasta lo inconcebible la información de que disponemos. Cuando yo era no mucho más pequeño, quizá hace 12 años, tenía a mi disposición unos cuantos libros -bastantes para lo que usaba en una casa normal- y una enciclopedia lógicamente desactualizada desde el día en que se publicó. Hoy gracias a mi conexión a la red tengo a mi alcance una base de datos muchísimo mayor que la que ofrecen todos los libros que en el mundo han sido. Los que nos gusta curiosear, picotear, aprender saberes inútiles nos preguntamos cuando encendemos el ordenador ¿Cómo podíamos vivir hasta ahora con semejante pobreza de fuentes de información? Y así a veces pienso que si tuviera que elegir entre mi querida biblioteca y mi conexión a la red me temo que el papel saldría malparado.

La información en internet no es por naturaleza menos fiable que la se extrae de otras fuentes. Pero está claro que igual que la red la difunde a gran velocidad y a mil rincones, los errores también se multiplican. Antes cuando alguien quería contrastar un dato, buscaba una segunda fuente. Pero ahora el problema es que una fuente errónea puede contaminar a otras mil y convertir una mentira en una aparente verdad. El otro día me pasó dos veces. Una, en el ámbito profesional y por ello no la contaré, no voy a sacarme aquí los trapos sucios del trabajo: es inevitable que nos equivoquemos pero la verdad es que cada caso es evitable. La otra fue en el ámbito lúdico, en estos acertijos futbolísticos con los que, según les conté el otro día, nos entretenemos en el Facebook un grupo de amigos.

Les cuento. El otro día les puse a mis cuates el siguiente problema: ¿Qué tres jugadores que han militado en equipos del País Vasco han sido campeones mundiales de fútbol? Yo me sabía dos de memoria: Valdano, campeón con Argentina en el 86 y ex jugador del Alavés; y Lizarazu, que ganó el Mundial del 98 con Francia y jugó en el Athletic de Bilbao. Pero no sé muy bien cómo encontré un tercero: Mazinho, que ganó el Mundial 94 con Brasil y supuestamente había jugado también una temporada con el Alavés. De lo primero no tenía duda, lo recordaba en la final contra Italia en aquel equipo en el que también estaban Zinho, Bebeto, Mauro Siva, Aldair, Marcio Santos... Lo segundo me sorprendía un poco pero varias páginas lo confirmaban, entre ellas las wikipedias en inglés y portugués -no la española, pero la entrada del jugador era demasiado breve- y varios blogs. Y aparentemente habían obtenido el dato por vías distintas.

Planteado el problema mis amigos sacaron pronto los dos primeros futbolistas. Pero Mazinho se les resistía. Ayer por la tarde recibí una llamada de mi amigo Manolo: estaba desesperado. Había repasado a fondo las plantillas del Athletic, la Real, el Alavés e incluso el Sestao y el Eibar y no había encontrado ningún candidato. Se rindió y me pidió la respuesta. Se la di, y aunque se mostró extrañado de no haber encontrado el dato, se fio de mí. Pero el que no me fié de mí fui yo y me puse a investigar. Era extraño. En muchas páginas solventes no se citaba el paso del brasileño por el equipo vasco. Ni había rastro del fichaje, que tenía que haber sido sonado. En cambio, me alertó que en la wikipedia portuguesa dijera que había jugado 15 partidos con el Alavés... y otros 15 con el equipo al que se marchó tras su experiencia española y que se llamaba, sospechosamente, el Vitoria. Y ahí descubrí el engaño: alguien había escrito en algún momento que tras su paso por el Elche se había marchado al Vitoria, y otro había traducido a su manera el nombre de ese equipo por el Alavés (que como todo el mundo sabe, juega en Vitoria). Luego el error se había difundido en diveras versiones e idiomas por toda la red.

¿Que moraleja hay que extraer de esto? Internet es una herramienta descomunal que nos ofrece muchísima información y muy buena. Pero hay que contrastarla exhaustivamente: para poner acertijos a nuestros amigos. O para hacer periodismo. Llevo trabajando 12 años en la red y con la red y he oído sobre ella cientos de pronósticos fallidos, profecías incumplidas y frases altisonantes desmentidas con el tiempo. Pero hace una década oí a un tipo decir en el congreso digital de Huesca una sentencia de sentido común que confirmo más y más cada día que pasa: "Del periodismo tendrá que quedar todo". Ha variado el soporte, pero los elementos esenciales permanecen: el rigor, la humildad o la búsqueda de las fuentes originales. Trabajemos en una web, en un periódico, sobre tablillas de arcilla o con un tam-tam.

lunes, 1 de febrero de 2010

Una fascinante manera de perder el tiempo

Me gusta aprovechar el tiempo. O mejor dicho, me encanta perder el tiempo, de hecho es lo que más me gusta, pero luego me siento culpable. Y en las últimas semanas he encontrado una nueva y fascinante manera de hacerlo.

Les cuento. Tengo un grupo de amigos capitaneados por el inefable Manolo Torres -fuimos juntos a la guardería y luego al mismo instituto- absolutamente demenciados con el fútbol. Nos encanta verlo, a mí al menos me gusta también jugarlo, y sobre todo nos fascina recordarlo. Recordar partidos, jugadores, anecdótas de hace 10, 20 o 30 años. O más porque el otro día haciendo memoria llegué a la terrible conclusión de que tengo recuerdos futbolísticos desde hace 32 años, dos meses y un día. Ése día, el 30 de noviembre de 1977, España se clasificó para el Mundial de Argentina con un gol de Rubén Cano ante Yugoslavia y a Juanito le abrieron la cabeza de un botellazo. Y yo me acuerdo.

A ver si no me disperso. Pues resulta que ese grupo de amiguetes nos hemos organizado en Facebook -otra manera deliciosa de perder el tiempo, aunque más genérica- para plantearnos acertijos relacionados con la historia del fútbol. Uno pone el problema y el resto debe resolverlo, en solitario o apoyándose en los cabos que van atando los demás. Algunas preguntas se han respondido gracias a la prodigiosa memoria deportiva de alguno de mis compañeros de desafío pero para resolver la mayoría hay que recurrir a la gigantesca hemeroteca de internet. Reflexionar, investigar, atar cabos, visitar una página y otra, comprobarlo todo... una labor periodística o incluso detectivesca.

Ejemplo de acertijo: hay un jugador que ha sido internacional con España y que ha jugado en el Tenerife famoso por sus goles decisivos. De hecho ha marcado cuatro goles en cuatro partidos cruciales con cuatro equipos diferentes. ¿Quién es el jugador? ¿Qué goles, qué equipos y qué partidos son esos? Como pueden ustedes comprender es casi imposible que alguien, salvo el propio protagonista del problema, supiera responder a eso de cabeza, así que ahí empieza una labor de investigación que hace años habría sido impensable sin internet. En ocasiones tardamos días en sacar la solución, apoyándonos unos en lo que van averiguando los otros. Pero encontrarla produce la alegría que debe experimentar un egiptólogo al descubrir una momia.

La afición se convirtió en un vicio. Yo llegaba a casa por la noche y en vez de hacerme la cena me ponía a indagar sobre partidos de fútbol de los años 70 en la hemeroteca de ABC. Me sonaba el móvil en el trabajo y Manolo para que contestara si la respuesta que había dado era la correcta: no podía esperar ni unas horas. Así que comenté en nuestro foro que me quería borrar durante un tiempo del juego: me reventaba perder tantas horas con un pasatiempo tan delicioso. Para mi sorpresa, todos aprobaron mi moción y acordamos una tregua. Unos tenían exámenes. Otros, mujer e hijos que atender. Yo un piano que tocar. Y estábamos convirtiendo estos desafíos en una forma de vida alternativa.

lunes, 25 de enero de 2010

Fútbol insólito: Se va el escorpión

En esta sección recogemos goles, jugadas, incidentes insólitos del mundo del fútbol pero hoy rendimos homenaje a un tipo que es insólito en sí mismo: René Higuita, portero que entre otros equipos del Real Valladolid y de la selección de Colombia. En estos momentos le están despidiendo en su ciudad natal Medellín, con un partido entre dos equipos formados por figuras del fútbol colombiano en el que El Loco ha puesto en práctica la arriesgada jugada que le hizo famoso: la parada del escorpión (ya hay vídeo, como ven). Hay que decir que los rivales pensaban pasarse todo el partido poniéndole balones como le ponían los atunes a Franco: a media altura para que se luciera con la pirueta.

Siempre se le recordará por el escorpión que hizo en uno de los templos más solemnes del fútbol, el estadio de Wembley, ante la selección inglesa. Luego declaró que el riesgo no fue tanto: ya había visto al linier levantar la bandera indicando un fuera de juego. Según leo por ahí -pero no he podido comprobarlo- es uno de los porteros más goleadores de la historia, con 44 goles, 37 de falta y siete de penalty. El más recordado, el que le marcó a River en 1995 en una semifinal de la Copa Libertadores: empató la eliminatoria de tiro libre y luego paró el penalty decisivo en la tanda de desempate. Lástima que su equipo, el Atlético de Nacional de Medellín, perdiera después la final ante el Gremio de Portoalegre. Además, a sus 43 años va a ser abuelo: su hija de 17 está embarazada de siete meses.

Higuita pertenece a esa estirpe de porteros medio locos o locos de remate cuya demencia se atribuye a la soledad de los tres palos. Tuvo sus escándalos, visitó en prisión a Pablo Escobar y él mismo estuvo en la cárcel por mediar en el secuestro de la hija de un amigo, algo prohibido en su país. Ha tenido el buen corazón de organizar en su despedida un colecta de arroz para Haití. Y el sentido del humor de invitar al partido a Roger Milla, el jugador camerunés de la quinta de Matasulén que le robó la pelota en una salida arriesgada del Mundial del 90 y dejó a Colombia fuera del Mundial. Milla no ha ido pero seguro que desde Camerún o donde esté ha recibido la invitación con una sonrisa.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Fútbol insólito: El autogol más tonto

Prometimos hace dos meses que, para desengrasar de tanta epístola, recogeríamos en este blog de vez en cuando alguna escena curiosa del mundo del fútbol. La de hoy no transcurrió en ningún estadio de primera -no hay más que ver el campo- sino en un partido del equivalente a regional preferente inglesa. El polaco Pitor Skiba, portero del Farsley Celtic, ataja bien una jugada de ataque del equipo rival pero al intentar sacar el balón se hace un lío y se mete un gol en propia meta de lo más ridículo. En España, en primera división creo recordar, sucedió algo parecido hace años. Aquí les destacamos esta desgraciada jugada por una cuestión de actualidad (sucedió hace unos días) pero si quieren darse un atracón de carambolas increíbles, goles rarísimos, fallos inexplicables y jugadas insólitas les recomendamos este enlace. A ver si pueden ver el vídeo entero sin reírse.

viernes, 23 de octubre de 2009

Fútbol insólito: La doble chilena

En Puesfijate nos pasamos últimamente con larguísimas epístolas sobre cualquier asunto así que hemos creado una nueva sección para desengrasar. Como lo fue en su día Minutos Musicales, que esperamos recuperar cuando alguien tenga la paciencia de grabarme tocando el piano -mi hermana hace meses que abandonó el hogar familiar. Fútbol insólito pretende ser una selección de imágenes curiosas del deporte rey, golazos, jugadas polémicas y cosas de esas. Hoy se estrena con un gol increíble que se marcó hace unos días en el Rió Branco-Serra en la Copa Espirito Santo de Brasil. Como decía mi amigo Berto, con quien iba de pequeño al Heliodoro a ver jugar al Tenerife: "¡Ónde vas, pastel, sajaso!". Que lo disfruten.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Gorri ta zuria

Soy del Real Madrid pero las próximas 24 horas me cambio de equipo, al Athletic de Bilbao. En Bilbao pasé los años de Universidad y tengo mucha familia: mañana me voy a ver con ellos la final de Copa contra el Barcelona. Una locura: salgo de trabajar a las tres, me cojo un autobús, llego a Bilbao a las nueve, veo el partido, salgo a celebrarlo en cualquier caso, y a las ocho de la mañana tomo el autobús de vuelta a Madrid... Un disparate, pero me apetecía hacerlo: estuve seis años en la ciudad del Nervión y nunca ganaron nada. Me apetece sentir, aunque sea unas horas, como se vive la final en la ciudad con más afición al fútbol del mundo en relación a sus títulos obtenidos en los últimos 25 años.

Les dejo con este documento único. Un grupo de niños de Kiwu, en el Congo, cantan el himno del Athletic en agradecimiento por una partida de material deportivo que les mandaron del club. Estos no van con Etoo.

martes, 5 de mayo de 2009

Más madridista que ayer

Hay muchas cosas de las que hablar después del puente, entre ellas de mi visita a una granja de cerdos. Pero hay un tema que no puedo eludir, aunque sea doloroso. Algunos optimistas esperábamos un milagro pero el Barcelona humilló a nuestro Real Madrid el pasado sábado por 2-6. Quedan muy lejos los tiempos en los que lloraba cuando perdía mi equipo. Si gana procuro disfrutarlo al máximo; si es derrotado, y más con estrépito como anteayer, me lo tomo con humor. Pero no reniego, ni mucho menos: más que nunca, hoy es el día de hacer pública profesión de fe madridista.

Cosa curiosa el fútbol: si tu partido político te defrauda, votas a otro en las siguientes elecciones o te quedas en casa. Pero pasada cierta edad, afianzadas las fidelidades básicas de la vida, poca gente cambia de equipo de fútbol. Aunque hunda todas nuestras ilusiones y descienda siete categorías. Mucha menos de la que cambia de orientación política, de nacionalidad e incluso de sexo, por ejemplo.

Esperando tiempos mejores, que vendrán, felicito a mis muchos seres queridos del Barça y les dejo con estas bonitas imágenes.

miércoles, 22 de abril de 2009

Rídiculo a lo Panenka

Sucedió hace tantos años que no me acuerdo ni yo, aunque podría porque cuatro meses antes nació mi hermana Beatriz y sí lo recuerdo. El 20 de junio de 1976 se enfrentaban en Belgrado, en la final de la Eurocopa, la hoy difunta Checoslovaquia (divida ahora en dos) y la también difunta República Federal de Alemania (hoy arrejuntada con la República Democrática). Ambos equipos llegaron a la tanda de penaltis y tras fallar los alemanes le tocaba lanzar al checo Antonín Panenka. Podría haber tirado fuerte o colocar, como decíamos en el colegio, pero se le ocurrió algo más original. Lanzó flojito y por el centro una vaselina que pilló desprevenido a Maier, que ya se había tirado hacia un poste. Gol y campeonato para Checoslovaquia. Había nacido un nuevo estilo de lanzar la pena máxima, que quedó bautizado inmediatamente como el penalty de Panenka.

Después muchos valientes le han imitado. Algunos, cuando ya los partidos estaban decididos. Otros se han atrevido incluso en la final de un Mundial, como Zidane contra Italia en 2006. Es arriesgado pero nunca había visto fallar uno. Hasta hoy. A Casquero, jugador del Getafe, se le ha ocurrido ejecutar así una pena máxima a un minuto del final y con empate en el marcador ante el Real Madrid. Y ha sucedido lo que algún día tenía que pasar: el tiro no ha ido demasiado centrado, Casillas la ha agarrado sin apenas moverse y el jugador ha hecho el ridículo. Para colmo, Higuaín ha marcado un minuto después el gol del triunfo para el Madrid. Cuando Panenka batió a Maier en 1976 Pelé dijo que un lanzamiento así sólo podía ser obra de un genio o de un loco. El checo quedará como un genio para la historia. Y sus malos imitadores, como el pobre Casquero, como unos idiotas.

martes, 7 de abril de 2009

I love Vallecas

Siempre he dicho que para mí los límites de Madrid son: por el Norte, plaza de Castilla; al oeste, El faro de Moncloa; al sur, Atocha; y al este, Avenida de América. Fuera de esos límites todo es terra incognita. Pero no, me equivocaba y mucho. El sábado por la tarde me acerqué a Vallecas en un ataque de forofismo para ver el Rayo Vallecano-Tenerife. Me acompañaban mi compañera Patricia Rodríguez, vallecana de pro; mi paisano del Puerto de la Cruz Pablo Melián; y mi amigo Alfredo, que se apunta a un bombardeo. Tengo que decir que el barrio me encantó. Lógicamente los edificios no son los de Alonso Martínez ni la Avenida de la Albufera es Recoletos. Es humilde, pero digno y había un ambiente sano y festivo que me dio bastante envidia. El centro de la ciudad será elegante pero nos encorseta mucho: no nos movemos con la naturalidad con que lo haríamos en un pueblo. En Vallecas sí: todo el mundo parecía formar parte de una gran familia. Sacaban las cervezas a la calle, hacían cariñosas bromas a los que llevábamos la camiseta del Tenerife, acompañaban a la abuela al estadio y en el descanso abrían el túper con los sandwiches e invitaban a los compañeros de grada.

Tampoco vamos a exagerar: viajar a Vallecas no fue descubrir un mundo como cuando fui a Delhi. No encontré nada realmente nuevo, pero sí pegué juntos muchos pedazos de recuerdos, de pueblos, de barrios, de comunidades pequeñas donde te sientes parte de algo más grande. Hay quien prefiere el anonimato del centro de la ciudad y quizá a los quince días estaría harto del barrio. Pero no tenemos que tomar decisiones tan drásticas: seguiremos viviendo en la misma calle pero podemos de vez en cuando pillar el metro y cuatro paradas más allá encontrar un sitio diferente. Les dejo con este himno oficioso del Rayo, bastante gamberro, que compusieron unos hijos ilustres de Vallecas: Ska-p. También son de allí Poli Díaz, Inés Sabanés y la estanquera de la película de Eloy de la Iglesia, pero no Ramoncín, aunque muchos piensen que sí. Y la San Silvestre, claro, aunque no el santo, que era un Papa romano del siglo IV, el primer canonizado que no murió mártir. El año que viene me acerco a disputar la carrera.

PS: Una confesión. Me pareció tan agradable la afición del Rayo y tan estruendosa la del Tenerife -me amagaron un par de ataques de vergüenza ajena- que no me hubiera importado que nos colaran un gol. Al final, cero-cero. Espero que subamos los dos.

viernes, 6 de marzo de 2009

Nuevo sponsor del Barça

En Puesfijate ya hemos dado pruebas otras veces de nuestro madridismo. Así que no sorprenderá a nadie esta entrada, en clave de humor y pique del sano. Con un abrazo a todos mis seres queridos del Barcelona, que son muchos y muy estimados.

PS: Noticia de última hora. Me dice mi compañero del periódico Ramón Lobo que Dodot ha suspendido el patrocinio con el Fútbol Club Barcelona. Temen que la caquita de los jugadores se salga por la pantaloneta y sea una mala publicidad para los pañales...

domingo, 21 de diciembre de 2008

Tan relevante que nos acordamos todos

Sé lo que estaba haciendo hace exactamente 25 años y muchos de ustedes, los que para entonces tenían ya uso de razón, también. Estábamos viendo el partido más delirante de nuestra vida. España tenía que ganar por 11 goles de diferencia a Malta para clasificarse para la Eurocopa de Francia y ganó 12-1. Yo lo recuerdo perfectamente: los tres goles de Santillana en la primera parte, y también el de De Giorgio para Malta, que pareció acabar con todas nuestras ilusiones; la llamada que hice en el descanso a mi compañero Miguelito, para intercambiar impresiones; el goteo de goles en la segunda parte con el gallo final de José Ángel de la Casa; el anulado a Gordillo y la invasión final del campo que nos hizo temer que invalidaran el partido.

El acontecimiento generacional para los de mi edad no fue la transición, ni el golpe de Estado. De eso ni nos enteramos. Fue el Mundial 82. Un evento traumático por desastroso, equivalente a la pérdida de las colonias para la generación del 98. Pero lo que nos redimió de acabar amargados, con todos mis respetos, como Unamuno y compañía fue, precisamente, el España-Malta. Una noche en la que aprendimos que no hay que perder la fe por muy oscura que se ponga la cosa.

Esto que acabo de escribir es una bobada pero no me ha quedado mal del todo. Pero una bobada más grande todavía me parece la iniciativa que se debatió hace unos meses en la wikipedia -ya saben, la enciclopedia en internet construida con la aportación de todo el que quiera- sobre si borrar o no de la misma la entrada del partido España-Malta. Resulta que algunos insensibles, culturetas, desmemoriados o pedantes -o las cuatro cosas- opinaban que el evento no tenía suficiente relevancia para ocupar un espacio por sí mismo y querían eliminarlo.

El sentido común ha imperado y la entrada se conserva. 40 usuarios votaron a favor de mantenerla y diez bobos -perdón, se me acaba la sutileza y tengo que recurrir al insulto fácil- en contra. Los argumentos de estos últimos son de echarse las manos a la cabeza: que sólo fue importante para España, que entonces hay que hacer entradas de todos los partidos de fútbol (¡genial!), que Malta era un rival menor. Pero señores ¿Cómo no va a ser relevante un evento, el que fuere, que recordamos tan bien, 25 años después, todos cuantos lo vivimos?

miércoles, 17 de diciembre de 2008

...Y a mis amigos del Real Madrid

A mi padre, renegado del Athletic de Bilbao y a mi madre, aunque sea gafe; a mi tía Pilar, que disimula por el pedazo culé que tienen en casa; a la familia Rodrigo y a mi primo Dani; a los Durbanes en peso; a (Don) Manuel Morales, a su hermano Rafa -que me invitan al Bernabéu, la fábrica como decía Di Stefano- y a María, la madre que los parió, que me invita a comer a casa; a Manolo Torres y a David El Jebi, que me leen; a Patricia Fernández de Lis, que me llevó a la Ciudad Deportiva cuando todavía existía y a Egipto, que sigue existiendo; a mi profe Óscar, que también es de River Plate; a Seve, el único político del que me fío, a Chechu y a Ricardo Val; a Mariano Rubio, que ahora tiene que aguantar a su cuñado y a su sobrino; a Álvaro Pérez, Iván de Moneo, Oscarsito y Papeter; a José Antonio y su hijo, los vecinos, que sufren con mi padre; y a María, madridista en Igualada. Y no sé si a Porras, que como cada vez que lo veo ha cambiado de equipo...

Dicen que es muy fácil ser de mi equipo porque gana casi siempre pero yo me afilié en un momento nefasto, que tiene fecha exacta. El 26 de abril de 1981 ganamos en Valladolid 2-3 con dos goles de Santillana y uno de Stilike. Cuando el árbitro pitó el final la derrota -hasta ese instante- de la Real Sociedad frente al Sporting le daba el título a los blancos. Juanito había empezado a cumplir la promesa que había hecho antes del encuentro -recorrer el campo de rodillas- cuando llegó en el descuento el gol de Zamora en Atocha que daba el título a los donostiarras. Y me dio tanta pena que me hice del Real Madrid, un equipo entonces perdedor que estuvo cuatro años más sin ganar la Liga.

No pierdan la fe. Y si la pierden momentáneamente vean el vídeo este que he puesto para recordar lo que fuimos y lo que volveremos a ser.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Dedicado a mis amigos del Barça

A Juan Cruz, Carlos Cruz, José Carlos Guerra, Álvaro Garrido (si no lo enderezamos) y Toñín (y no sé si a sus hijos); a Julito vestido de Messi y Julio Llamazares (aunque lo niegue); a Joan Boltá, Javier Padilla, los Hermanos Infierno y ondevaspastelsajaso; a María José Ferrero (Torbe), Olegario Ferrero (Gari) y Sergio, padre de las criaturas; a Vanessa Jiménez, Santi Castañeda, Bruno y Abel Grau (¡maldito comunista!); a la enorme peña culé de Busto de Bureba; a Ana Pérez (máxima traidora al barrio de Chamartín) y Vinyet (aunque no la conozca); a Pere Rusiñol; a Patricia García y Daniel Bartolomé Bustos Sansó. Y a Porras, supongo, porque cada vez que lo veo ha cambiado de equipo. Y si alguien se ha echado de menos en la lista, que se incluya en los comentarios.

Ya ven que los del Real Madrid podemos ser unos perdedores (sólo a veces, tened fe que no está todo perdido). Pero no somos reconcorosos y tenemos sentido del humor (y gracias Bea por la pista).

lunes, 24 de noviembre de 2008

Malabarismo futbolístico

En vez de los sermones con que me suelo despachar arrancaremos la semana con un vídeo divertido que vi el otro día en el Corriere della Sera. Supuestamente las imágenes están tomadas durante la grabación de un spot publicitario que protagoniza el jugador brasileño del Milan Kaká. Aunque no me extrañaría que las imágenes fueran parte del anuncio en sí. Bueno, véanlo. Decía Jorge Valdano una frase que encaja muy bien en esta escena: los brasileños juegan al baloncesto con los pies.

Este vídeo me trae a la memoria un tipo muy curioso que he visto muchas veces en Santa Cruz de Tenerife, y muy especialmente en Las Teresitas. Es un hombre ya talludito, de unos 50 años, que es capaz de recorrer una y otra vez la playa o la rambla pegando patadas a un balón sin que se le caiga al suelo. Manolo, tú que tienes el censo de individuos peculiares de la ciudad ¿Tienes más información sobre este inefable personajes?

martes, 30 de septiembre de 2008

Días de fútbol

El tono siempre moderado de este blog me impide publicar una lista como que incluye estos días mi amigo Paul con las 20 mujeres que más le ponen (y las 20 que menos) en un post muy recomendable. Pero sí voy a enumerar las tres cosas que más me gustan en esta vida, y que son por este orden las chavalitas, cantar y jugar al fútbol. Así de simple es uno.

Precisamente por el tono moderado del que hablaba antes no voy a hacer ningún comentario sobre las chavalitas. De mi afición por cantar, bien o mal, he hablado ya en algunos posts, incluyendo incluso material audiovisual. De mi pasión por jugar al fútbol saben bien todos los amigos que he tenido en todos los lugares y en todas las épocas.

En el colegio -Hugo puede ratificarlo- no perdía un partido en las interminables horas de patio. Si había balón, se jugaba con un balón, si no, con una lata o una piedra. Y siempre de palomero. En el Instituto llegabamos a desafiar las amenazas de bomba que coincidían con los exámenes de seminario para ocupar el campo que había quedado desierto por el desalojo. En el colegio mayor defendí con acierto -tres campeonatos de futbito- los colores azul y negro del Sexto Central. En Busto se hicieron míticos los encuentros entre los chicos del pueblo y el equipo de La Laguna (mis primos y yo). Y ahora en Madrid son muchos los domingos que me junto, cada vez más para arrastrame, con la alegre muchachada hispano-argentina en los campos de cesped artificial del Barrio del Pilar.

Jugar al fútbol es para mí desde que tengo piernas un motivo de felicidad. Y según está de cara la felicidad en este mundo aprovecho cualquier ocasión para chutar una pelota, incluso cuando voy por la calle y me llega el balón rebotado de unos niños. Pues bien, el domingo tuve ocasión de disfrutar de esta mi pasión con mis compañeros de trabajo en ELPAÍS.com y mis también compañeros, aunque en este caso rivales, de la sección de Nacional del periódico. Distintos amigos, distinto escenario, más achaques pero la misma alegría que cuando bajaba a jugar a la plasita con los del edificio y Berto el del bar -"Onde vas pastel, sajaso"- y volvia a casa con las manos oliendo a asfalto.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Bitter Kaspa

Hoy he ido a jugar un partido de fútbol con unos del trabajo, pero eso lo contaré otro día cuando haya material gráfico. Puesfijate que después del encuentro nos fuimos a tomar las inevitables cervezas -yo Aquarius, porque ando alegre de la tripa- y a alguno le dio por comentar un anuncio de bebidas Kas que protagonizaba la selección española del Mundial 82. Con lo que me gusta a mí presumir de memoria, y más cuando se trata de personajes tan entrañables en circunstancias tan casposas, me extrañó no recordarlo. Así que lo primero que hice al llegar a casa fue buscarlo en Youtube.

El anuncio es impagable. Ver a los ídolos de nuestra infancia -Juanito, Camacho, López Ufarte, Alexanco- intentar echar un poco de gracia al asunto para vender el producto es enternecedor. Afortunadamente todos sabían, más o menos, jugar al fútbol. Porque ni como actores ni como vendedores se hubieran ganado la vida. Bueno, uno sí. Con esa pose chulesca, con ese collar de oro al borde de la piscina, Satrústegui podía haber hecho de proxeneta en un telefilme de esos que echa Antena 3 los domingos. "Yo a lo mío. Bitter Kas, y gol". A mí este tipo sí me convence.

(Una cosa me llama la atención del spot. Después de que hable López Ufarte con marcadísimo acento vasco, se lo pega al simpático presentador, que dice "Gorrrdillo" como si fuera de Ondárroa. ¿Es sólo una impresión mía?)