lunes, 16 de julio de 2007

Que la sangre impura riegue nuestros surcos

A vueltas con la celebración del 14 de julio he recordado esta célebre escena de Casablanca, una de mis favoritas de la historia del cine. Muy superior, para mi gusto infantiloide, filomilitarista e impresionable, a la escena final de la película, que nunca he entendido del todo. Vamos, que pese a haberla visto cien veces no soy capaz de explicar exactamente cómo carajo se resuelve el asunto.

Muchos españoles echan de menos un himno como el francés. No el nuestro con letra, sino uno como La Marsellesa. Con una música hermosa que abra los corazones y con una combinación tan medida de ardor patriótico y espíritu rebelde que pueda ser entonado con igual fervor por un fascista, un bolchevique o un notario de centro reformista. Algo difícil para un país tan sectario como éste en el que sólo nos ponemos de acuerdo en el amor a la tortilla de patatas.

Sin embargo, aunque el himno francés recibe un respaldo unánime sí ha suscitado debate, y bastante, su letra. Para quien no lo sepa es una canción terriblemente macabra, a la altura de aquella de Bailaré sobre tu tumba, de Siniestro Total. Lo que se levanta contra nosotros, hijos de la patria, es un estandarte sangriento. Y los soldados de esa tiranía vienen nada menos que a degollar a nuestras mujeres y nuestros hijos. Pero tranquilos, ciudadanos, que su sangre impura acabará por regar los surcos de nuestra tierra.

A lo largo de la historia muchos han propuesto letras alternativas a este canto a la casquería variada: Victor Hugo, Lamartine, e incluso Yanick Noah, último ganador francés de Roland Garros en 1983 y reconvertido en músico. No han tenido éxito. En España un himno con semejante declaración de intenciones no le habría durado ni dos minutos a nuestros políticos más buenistas y bienintencionados.

A mí me da igual. Me olvido de la letra y me quedo con el espíritu de la escena: Victor Laszlo montando la marimorena ante el estupor de los nazis. Con la complicidad, no lo olvidemos, de Rick, que da la autorización final al trompetista doble de Barbuzano. El héroe con mayúsculas, Laszlo, y el cínico atormentado, Rick, que destila a partes iguales whisky y grandeza. Nueve de cada diez mujeres, según encuesta personal y apresurada, se quedarían con el segundo. ¿Es así o he escogido para el sondeo una muestra poco significativa?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya te he dicho 'cienes' de veces que Laszlo es un blando, tiene un atractivo erótico +-= a 0. Todo lo que dices en su defensa son pamplinas, se pasa toda la película huyendo del peligro y es Rick el que se queda a hacerle frente. No nos gustan los buenos inmaculados intechables rubios y flemáticos, nos gustan los cínicos malotes, los atormentados, los complejos...

Yulendys Jorge Valerio dijo...

Berni, no dejes de avisarme cuando coloques nuevos vídeos de tu hermana, con tus sonatas...

Anónimo dijo...

Pues como dec�a en un post-it muy largo que no se ha subido. �n�nimo y las nueve mujeres tienen muy poco ojo. Laszlo era un h�roe de guerra destinado a ocupar un importante puesto pol�tico tras la victoria y Rick, con todos mis respetos, no era m�s que un camarero que hab�a montado un chiringuito en una ciudad muy fea. Ustedes mismas...
Aunque yo me hubiera quedado con Sam, que la tocaba mejor.

Anónimo dijo...

¿Y por qué me codifica los acentos el bicho éste?

la mano que mece la cámara dijo...

Además Ilsa y Rick se habían conocido durante la ocupación de París y la peli se desarrolla antes de la entrada de EEUU en la guerra. Saquen cuentas: lo que se nos presenta como un amor eterno es poco más que un calentón.
Eso sí, esta escena y la muerte de Campeón, siempre me arrancan la lagrimita.
¡Qué grande es el cine!

El Jebi dijo...

Diferencia entre una gran película y una obra maestra, Berni: cada vez que reviso "E.T.", mi corazón de niño y mis entrañas adultas, mis tripas, mi escroto y todo lo que sé o he creído aprender sobre el ser humano, me hacen albergar la secreta esperanza de que, al menos por esa vez, el jodido bicho no se vaya. Cada vez que vuelvo a ver "Casablanca" (película tan sobrevalorada al menos como la incomprensible "El sueño eterno"), lo cierto es que al final me da igual si Ilsa se va, se queda o se viste de torera. Por cierto, aprovecho para exigirte YA un post sobre cine mudo, si no un blog específico sobre el asunto. Amén.

Puesfijate dijo...

Jebi: Yo apenas de cine mudo. ¿Por qué no mandas tu un comentario? Este blog está abierto a la colaboración de todos...sobre todo de los cuatro o cinco que me leéis. Un abrazo

Anónimo dijo...

Dejen las pelis mudas pa el cine Víctor.
¿Para cuándo un repaso al cine español de los 70s?
Juana la loca, a veces, El Cid cabreador, Lo verde empieza en los Pirineos, Cateto a babor... y mi favorita: Celedonio y yo somos así.
Por cierto, que Alfredo Landa anunció su retirada y los culturetas del Fotograma y demás no le dedicaron ni una portada. Eso es un escándalo y no lo del Jueves.