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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gente de Hierro

He vuelto hace unos días de El Hierro. Me fui allí a pasar un fin de semana con ganas de descubrir la isla, que para mi vergüenza nunca había visitado, y sobre todo con una gran curiosidad por vivir esa crisis sísmica que desde julio tenía en alerta a sus habitantes. No fue una cuestión de morbo. Tampoco diré que "me hervía la sangre de periodista" ni ninguna otra de esas frases de vergüenza ajena que decimos los de este gremio cuando nos ponemos solemnes. Sí es cierto que llevaba mucho tiempo aburrido en la redacción y me apetecía encontrarme de frente con una noticia en vez de cocinar las de los demás, una actividad también muy digna pero que puede cansar si se realiza durante casi 14 años. Pero la palabra que mejor define el impulso que me llevó a comprar entradas para una erupción volcánica en mis días de vacaciones es esa expresión tan querida por mi abuela Altagracia: simplemente la "novelería".

Una amiga dice siempre que tenemos que formular nuestros deseos al Universo y luego poner algo de nuestro lado para que se cumplan. Suele funcionar, incluso a veces el Universo se pasa un poquito. Yo le pedí que pasara algo en El Hierro, para vivirlo y contarlo, pero nada demasiado grave, porque no me gusta que la gente sufra, porque no tengo alma de corresponsal de guerra y porque aunque la tuviera que la reprimiría mientras tenga madre. Y el Universo me devolvió 14 días seguidos de trabajo intenso, apasionante y ya al final abrumador. La historia de la erupción la conté en mis crónicas, de las que estoy muy orgulloso y que se pueden leer aquí. Pero hoy no quiero hablar del tremor volcánico, ni de peces muertos, ni del túnel, sino de algo que me llamó la atención más hondamente y desde el principio: la gente que encontré El Hierro.

Al periodista Javier Valenzuela le oído alguna vez ironizar sobre como de casi cualquier sitio se puede ponderar la "simpatía de sus gentes", "la variedad de sus paisajes" y la "la riqueza de su gastronomía", frases espantosamente manoseadas en las guías de viajes. Sé también que es un tópico alabar a los habitantes de los lugares más humildes y apartados. Los brokers de Wall Street pueden o deben ser unos capullos, pero en una aldea india solo encontraremos gente sabia, transparente, sin ego: si hay algún atravesado será culpa de las malditas circunstancias que le han tocado vivir. Por eso quizá me cueste convencerles de que la bondad de la gente de El Hierro no es lugar común. Pero me impresionó tanto que voy a intentarlo.

En el colegio me enseñaron que la isla de El Hierro era la única de Canarias que había sido conquistada sin violencia. En 1405 llegó por allí Jean de Bethencourt y sus primitivos habitantes, los bimbaches, lo dejaron entrar sin apenas resistencia. No eran muchos para rebelarse, es cierto, pero quizá también recordaban la profecía de un sabio que años atrás había vaticinado que su dios llegaría por mar en una especie de casa flotante. Los pobres pagaron cara su candidez y el conquistador normando, después de prometerles protección, los hizo a todos esclavos. No tengo muy claro que los habitantes actuales de El Hierro sean descendientes de los antiguos. Es más, estoy casi seguro de que no lo son. Pero de alguna forma misteriosa esa hospitalidad -"pase, señor Bethencourt, póngase cómodo y tome lo que quiera"-, esa gentileza que en algunos casos llegaba a una asombrosa falta de malicia se ha transmitido a través del tiempo. O ha sido así, o he tenido una suerte tremenda con la gente que me he encontrado.

Uno de los grandes retos que tiene el reportero que llega a un lugar desconocido es conseguir que la gente hable. Más difícil aún es lograr que hablen sabiendo que uno es periodista: tenemos mala fama y algo de culpa tendremos en ello. En El Hierro esa dificultad se evaporaba. Bastaba entrar en un bar, saludar, pedir una consumición, mirar a los parroquianos, que naturalmente lo habían mirado a uno primero porque el forastero es la novedad, y pronunciar una frase introductoria en voz alta sobre la conversación que se quería mantener -por ejemplo "a ver si revienta ya el volcán, ¿no?" o bien "qué pena tantos peces muertos"- para tener montada en cinco minutos la tertulia deseada. Y raro era salir del bar sin que algún paisano te hubiera dado su número de móvil -"por si necesita algo"- o incluso ofrecido su casa como alojamiento. No he cubierto muchos acontecimientos pero creo que pocas veces la prensa ha tenido un acceso tan fácil a gente que, además, estaba viviendo en algunos casos una situación dramática.

Vivir en una isla de 10.000 habitantes no tiene que ser fácil. Lo peor de todo tiene que ser la falta de intimidad. Todos se conocen todos tienen una opinión de todos, las cosas apenas se pueden esconder. Pero el reverso agradable de esa incómoda dificultad para el anonimato es la familiaridad. En unas horas ya tenía algunos conocidos, con sus números de teléfono almacenados en mi agenda. En un par de días, recibía saludos por las calles, algunos afectuosos, como de amigos de toda la vida. Al cabo de una semana, empecé a establecer parentescos y afinidades: "Entonces si tú te apellidas Álamo, debes ser pariente del de la papelería". O bien: "Ah, tú eres el hijo, de Rosi, claro tu trabajas en Tacorón y tu madre estaba muy preocupada por ti el día que evacuaron La Restinga". Cuando me fui, al cabo de 15 días una buena parte de ese puzzle humano de 10.000 piezas había tomado forma en mi cabeza.

Y si estás en familia, te despreocupas de muchas cosas, naturalmente. El fotógrafo que me acompañaba en mis andanzas por la isla tuvo la mala fortuna de dejarse las llaves dentro del coche en plena evacuación de La Restinga. Así que tras intentar forzar la cerradura no nos quedó otra que romper uno de los cristales del coche para poder obedecer a las autoridades y salir de allí pitando. Luego fuimos dejando trozos de vidrio por toda la carretera, lo cual no resulta muy oportuno cuando se se está procediendo al desalojo de 600 personas, pero eso es otra historia. Lo que sucedió después fue que, a falta de tiempo para repararlo, me pasé diez días conduciendo por la isla sin cristal. Muchas veces dejaba dentro del vehículo mi ordenador, mis móviles y hasta mi cartera. En otros lugares me habrían advertido: "Tenga cuidado". Allí, al contrario, me tranquilizaban: "No se preocupe, aquí no pasa nada". Y, efectivamente, nada pasaba.

Lo que empezó como un fenómeno curioso y hasta simpático, la primera erupción en Canarias en 40 años, se está convirtiendo en una pesadilla. El turismo se ha hundido y solo podría recuperarse rápidamente si, como sueñan algunos el volcán se muestra generoso y regala un islote frente a la costa. El buceo y la pesca están paralizados. Y no es fácil vivir tranquilo en días en los que la tierra tiembla más de 100 veces porque el magma está luchando por abrirse paso bajo tus pies. Salvo para periodistas y científicos quizá no sea este el mejor momento para visitar El Hierro. Pero en cuanto la tierra se tranquilice un poco volverá a merecer la pena el viaje. Aunque la maldita mancha del volcán no nos deje bañarnos. Aunque la niebla no nos permita ver la cumbre. Merecerá la pena solo por dar un paseo en la barca de Fernando. Por animar a Elsa, a su madre y a todo su equipo mientras juegan un partido de bola canaria. Por charlar con Miguel, en su alucinante hotel, el más pequeño del mundo. Por tomar unas uvas con Chiqui, Samara, Liliana e Israel, de vuelta por fin a su casa de La Restinga. O por comer unas papas con Gelmer y filosofar en torno a unos rones hasta las tantas en la taberna de Tasio. Hasta entonces, mucho ánimo a todos.

FOTO: Gentileza de RAFA AVERO

sábado, 4 de diciembre de 2010

38

Hoy me han caído 38 años y lo he celebrado de milagro en Tenerife, donde aterricé ayer más o menos a la hora a la que se cerraba el espacio aéreo español por la huelga de controladores. Pero hoy no hablaremos de conflictos, ni de estados de alarma, sino de mi cumpleaños. Diremos entonces que el día en que nací la Tierra estaba en el mismo sitio que hoy y que en este tiempo ha girado exactamente 38 veces alrededor del sol. No es para marearse pero sí para afirmar que uno ya ha dado en esta vida bastantes vueltas. Por lo menos, bastantes alrededor de una estrella.

Como es casi tradicional, como hice con el 36 y el 37, hoy hablaré del número protagonista del día, el 38. Al 38 podríamos definirlo como una cifra discreta, sin afán de protagonismo. No tiene el aura aristocrática de los números primos y sólo tiene tres divisores además de sí mismo -el 1, el 2 y el 19- lo que lo convierten en un compuesto poco vistoso. Por decir algo mínimamente curioso de él destacaremos que es la suma del cuadrado de los tres primeros primos (2x2+3x3+4x4=38) si excluimos al uno. También es el número par más alto que no puede escribirse como la suma de dos números compuestos impares. Como ven, peculiaridades un tanto rebuscadas que hacen que nuestra cifra pase bastante desapercibida en el fascinante universo matemático.

En otros campos, el número 38 se presenta, lo siento, como una cifra conflictiva y hasta siniestra. El 38 es el calibre de muchísimas armas de fuego: pongan el numerito en Google y busquen imágenes y verán la cantidad de pistolas que le salen. Particularmente conocido es la munición 38 Smith & Wesson especial, de la que se habla en la canción aquella de Pedro Navaja, de Rubén Blades. Creo que una bala de esas mataron a John Lennon, entre otros. También da nombre a una de las fronteras más conflictivas de la Tierra, tristemente de moda en las últimas semanas: el paralelo 38, que divide a las dos Coreas. Y buscando los acontecimientos acaecidos en el año 38 el más destacado me parece también algo macabro: el martirio de San Andrés que agonizó durante tres días en una cruz en forma de aspa mientras seguía predicando la religión, que ya es tener humor. Para remate, leo en la Wikipedia, pero tengo que confirmarlo con mi compañera Cecilia Jan, que en Taiwán llamar a alguien "38" es decirle imbécil a la cara. Y curiosamente es el número atómico del estroncio, un elemento que suena muy parecido a stronzo, idiota en italiano. La 38 también es la talla esa que obsesiona a tantas mujeres, con efectos a veces devastadores para la autoestima...

¿Algo bueno que decir del numerito? Claro que sí. El 38 ha traído suerte a mucha gente, aunque también la ruina a otros: es el número de casillas de la ruleta americana, donde se juegan los números del 1 al 36 pero incluye también el cero y el doble cero. También nos ha salvado la vida a todos: 38 son los grados a partir de los cuales podemos decir técnicamente que tenemos fiebre, ese mecanismo que nos alerta de que algo no funciona bien en nuestro cuerpo. Por 38 empiezan los códigos postales de esta mi tierra, las Canarias occidentales, y la 38 es la línea de autobuses más frecuentada de Londres, la que une Clapton y Victoria con parada en Picadilly y una cadencia de aproximadamente un minuto en hora punta. También es un número clave en la mitología escandinava, cuyas sagas legendarias están dividadas, en su mayoría, en 38 capítulos y cuyos héroes combaten a las bestias en grupos de 38.

Un cumpleaños suele ser momento de hacer balance. Normalmente uno se agobia por dos cosas: por los años que le van cayendo y por lo poco que los ha aprovechado. Respecto de la primera preocupación creo que cumplir 38 no es aún motivo de zozobra, aunque apunto un detalle inquietante para los muy aprensivos: llegada esta edad sin duda hemos superado ya la tercera parte de nuestra vida, salvo que la medicina haga progresos asombrosos o aspiremos al libro Guiness de los récords. El ser humano más longevo de la historia cuya edad pudo comprobarse con seguridad, la francesa Jeanne Calment, vivió 122 años... y 38 multiplicado por tres son 124.

Pasamos a la segunda preocupación. Si les agobia haber llegado a mi edad -o a otra edad cualquiera- y no haber hecho aún nada destacable en la vida les diré dos cosas. Una, la más importante, es que creo sinceramente que en la vida no hay porque hacer "nada destacable", o mejor aún, que a veces lo más destacable que puede hacer uno son cosas sencillas, como ser un buen padre, un buen amigo, un buen profesional o, en general una buena persona. Pero si de verdad les inquieta "triunfar" en este mundo les comunico que en la historia hay ejemplos y contraejemplos de casi todo. Genios como Mozart o Marilyn Monroe ya lo habían hecho todo a los 38 años... bueno de hecho hasta se habían muerto. Algunos alcanzaron con esa edad la cumbre de su carrera, como Neil Armstrong que tenía mi edad cuando pisó la luna. Otros como Mahoma, y fíjense lo que luego revolucionó el mundo, eran tipos perfectamente anónimos. En su caso, no fue hasta los 40 años cuando empezó a predicar.

Si tengo elegir los 38 años de algún personaje histórico, me quedo con los de Cervantes. A esa edad, tras unos años muy tumultuosos que incluyeron la guerra, el cautiverio y la pérdida de un brazo, el autor de El Quijote publicó al fin La Galatea, su primera obra literaria de cierto volumen y trascendencia. Fue así para Cervantes una edad que dividió su vida en dos, el momento en el que el soldado manco empezó a convertirse en figura universal de la literatura. Por bien que estemos y que repitamos sinceramente eso de "que me quede como estoy" creo que en estas fechas indicadas para la reflexión -cumpleaños, Nochevieja, aniversario importante- uno siempre sueña con que el periodo de tiempo que comienza marque un punto de inflexión en nuestras vidas, para bien o para mejor. Así que ojalá pueda contarles dentro de un año que he publicado mi Galatea personal. De momento, voy a celebrar mi cumpleaños.

Créditos de las dos primeras fotos: chispita_666 y Mega Anorak

martes, 13 de abril de 2010

Más importante con barba


Me he dejado barba desde hace un mes y medio, más o menos. No es la primera vez que me la dejo, ya la llevé hace 15 años en Bilbao durante unos días pero ahora igual me la dejo más tiempo. Lo hice por una bobada, porque todos mis compañeros del turno de tarde -cuando aún trabajaba por la tarde- la llevaban; al principio no me convencía pero ahora que ya no pica y está convenientemente arreglada ni me acuerdo de ella. Puesfijate que el otro día conocía a varias personas que trabajan en Muy Interesante -ya sé que de momento no tiene nada que ver con lo de la barba, pero esperen- y hablando con ellos de cómo me gustaba la revista allá por los primeros años 80 me acordé de algunos reportajes memorables que me habían impactado. El que más, uno sobre los cien personajes más importantes de la historia de la humanidad.

El interesantísimo ránking había sido elaborado en 1978 por Michael H. Hart y luego revisado en 1992. Los cambios en esos 14 años habían consistido básicamente en retrasar 20 o 30 posiciones a Marx, Mao, Lenin o Stalin e incluir a Gorbachov, por ejemplo. Mahoma sigue siendo el número uno, por delante de Newton y de Jesucristo, relegado a un polémico tercer lugar. Otro día hablaremos de esta curiosísima clasificación que habría que revisar una vez más para incluir a los protagonistas de la nueva era de la computación e internet: Gates, Jobs, los creadores de Google y desde luego los impulsores de internet tienen más influencia en cómo es el mundo hoy que el 90% de los personajes citados por Hart hace 30 años.

Pero aparte de hacer esa reflexión hice otras. Apenas hay mujeres, dos o tres (la primera, la Reina Isabel la Católica) y sólo cuatro españoles: además de la soberana, Pizarro, Cortés y Picasso, salvo que incluyamos a Colón, de origen discutible. Y sobre todo, y aquí enlazamos por el principio, la mayoría de los tipos que supuestamente han determinado que el mundo sea como es, están representados con barba. De los 18 primeros, 14: Mahoma, Jesucrito, Confucio, San Pablo, Tasi Lun (inventor del papel), Gutemberg, Einstein, Marx, Pasteur, Galileo, Lenin, Moisés, Darwin y Shih-Huang Ti (unificador de China). O sea, todos menos cuatro: Newton, Buda, Colón y Aristóteles. ¿Dejarme barba aumenta las posibilidades de llegar a ser un tipo realmente importante? De momento sólo he comprobado una cosa: adelgaza. Más de diez personas me han dicho que estoy más delgado, y peso exactamente lo mismo. O quizá un poco más: calculo en unos 50 gramos el peso del vello que ahora me tapa la cara.

viernes, 19 de marzo de 2010

50 horas con Delibes

El otro día se murió Delibes y me dio mucha pena. Porque era un gran escritor, porque era una estupenda persona y sobre todo porque me recordaba, por su sencillez, por su austeridad, por su amor a Castilla, a algunas estupendos seres humanos que he conocido muy de cerca. A él no lo conocí personalmente pero sentí su muerte como alguien próximo porque me caía bien y porque cuando has disfrutado con la obra de un escritor, de un actor o de un músico has compartido también tu vida con ellos.

Compartido la vida literalmente. Yo he echado cuentas -ya saben lo que me gusta hacerlo- y he calculado que he pasado al menos más de dos días completos con Delibes: he leído seis novelas suyas, a 250 páginas por novela y a dos minutos por página me salen 50 horas redondas. Como para cogerle cariño, aunque no tuviera otros motivos. Con otros escritores he convivido mucho más tiempo: de Agatha Christie he leído casi 70 libros, que a 200 páginas cada uno y a un minuto por página -es de lectura más fácil- me salen diez días enteros. Bastante más, seguro, de lo que he pasado con al menos la mitad de los 414 amigos que tengo, a día de hoy, en el Facebook. Porque en una relación más exclusiva: en una fiesta, en el trabajo, en clase, compartimos nuestro tiempo con varias personas a la vez pero cuando leemos, si realmente estamos concentrados, establecemos una relación única con el autor del libro.

Delibes o Agatha Christie, cada uno a su estilo, me han hecho pasar muy buenos ratos. Como otros escritores, como algunos actores y actrices o humoristas e incluso jugadores de fútbol. Personas a las que nunca hemos conocido han formado parte importante de nuestras vida, quizá más que otras teóricamente más próximas. Puesfijate que yo tengo muchas fotos en casa de mis seres queridos, de mis familiares y amigos y he pensado llenarla también de imágenes de esos otros personajes lejanos en el tiempo o el espacio pero muy próximos afectivamente. Si tuviera que escoger 25 fotos para mi altar laico la heterogénea lista -sólo explicable con claves sentimentales muy íntimas- estaría formada -el orden es aleatorio- por Chesterton, el humorista Eugenio, Sofía Loren, Agatha Christie, Machado, Carlos Santillana, Gloria Fuertes, Joaquín Sabina, Proust, Verdi, Francisco Ibáñez, Kurt Vonnegut, Hitchcock, Darwin, Les Luthiers, Ángel González- a éste sí tuve la suerte de conocerlo-, Rodríguez de la Fuente, Albert Camus, Carlo Frabetti, Robert Louis Stevenson, The Beatles, Quino, Bertrand Russell, Labordeta y Delibes. ¿A quién elegiría usted?

martes, 30 de junio de 2009

San Pablo

Estos días un personaje fallecido hace casi dos mil años ha sido protagonista en periódicos y noticieros. Según el Vaticano los restos enterrados en la basílica de San Pablo Extramuros en Roma podrían pertenecer precisamente al apóstol San Pablo. La tumba no ha sido abierta desde hacía dos milenios pero a través de una sonda se han podido tomar muestras de restos óseos y de una túnica que lo cubrían y el carbono 14 ha probado que el individuo que descansa bajo el altar mayor de la iglesia al menos era contemporáneo del apóstol. Demostrar que se trata del propio San Pablo es imposible: no conocemos a sus descendientes, si los tuvo, para comparar el ADN. Sin embargo, ahora se va a abrir el sarcófago y pueden hallarse más evidencias que hagan más pausible la autenticidad del hallazgo. Por ejemplo, que el cadáver presente signos de haber sido decapitado. Porque a San Pablo, a diferencia de otros mártires del primitivo cristianismo (San Pedro, San Andrés o el propio Jesús) no lo crucificaron. Fíjense qué detalle más interesante: los habitantes de Tarso, su localidad natal, situada en la actual Turquía, tenían el privilegio de ser ciudadanos romanos por nacimiento. Y eso tenía sus ventajas: si te condenaban a muerte se limitaban a cortarte la cabeza. Sin más ensañamiento.

San Pablo, cuya festividad se celebró ayer y de cuyo nacimiento la Iglesia ha celebrado este año el bimilenario, es uno de los grandes personajes de la historia. La revista Muy Interesante, referencia cultural de mis 13 años, le situó el sexto entre las cien figuras más importantes de todos los tiempos en un póster estupendo y polémico, porque situaba a Jesucristo como medalla de bronce por detrás de Mahoma y Newton, elaborado según el criterio de un científico estadounidense. Propagador del cristianismo por medio Imperio Romano, Saulo -el nombre romano de Pablo, el más pequeño, es posterior- aporta además para mí las pruebas más clara de la existencia de Jesús, de quien no hay - y eso lo hablaremos otro día- casi ninguna evidencia directa. Saulo -él sí, claramente histórico- es contemporáneo de Cristo y todas sus palabras y hechos dan a entender que nadie en aquella época dudaba de que éste hubiera sido un personaje real. No perseguía en su juventud a los creyentes porque fueran unos farsantes que difundían una leyenda inventada; sino como propagadores de la doctrina de un tipo peligroso.

El episodio más conocido de la vida de San Pablo es su conversión a la religión de sus enemigos. Según aprendimos en el colegio, Saulo se dedicaba a hostigar a los cristianos hasta que un día, cuando se dirigía a Damasco, una luz lo cegó, se cayó del caballo y una voz le interpeló: "¿Por qué me persigues?". Saulo preguntó: "¿Quién eres tú, Señor?". Y la voz le respondió: "Yo soy Jesús a quien tú persigues". El perseguidor pasó a abrazar la fe de sus perseguidos y con el tiempo este episodio dio lugar a dos expresiones que significan cambiar radicalmente de idea: caerse del caballo y tomar el camino de Damasco. Sin embargo, ambas podrían ser inexactas, independientemente de que uno crea o no en el milagro de la conversión. En primer lugar, en ningún sitio de los Hechos de los Apóstoles se dice que San Pablo fuera a caballo, simplemente que se cayó al suelo. Los investigadores suponen que lo más probable es que estuviera haciendo el camino a pie. En segundo lugar muchos historiadores dudan de que se dirigiera a Damasco: el sumo sacerdote Jonathan, que lo enviaba, no tenía jurisdicción en esa ciudad. Probablemente se dedicaría a perseguir a los cristianos en ese camino hacia la capital siria, pero dentro de los límites de Judea.

¿Y todo esto a quién le interesa? A mí la verdad mucho. Si uno cree al menos a medias, el relato del milagro es emocionante. Y aunque uno no crea, la figura de San Pablo es extraordinaria desde un punto de vista histórico, y el relato bíblico buenísmo desde un punto de vista literario. El episodio del milagro ha dejado además honda huella en el arte y hasta en el lenguaje como vimos antes. Cientos de pintores y escultores han retratado a lo largo de los siglos la conversión del santo y conocer al personaje nos ayuda a disfrutar mucho más de sus obras. Me parece bien que en los colegios sólo se enseñe doctrina católica, musulmana o la que sea, a los alumnos que lo soliciten. Pero es imprescindible que haya una asignatura fuerte y obligatoria de historia de las religiones, y en especial, del cristianismo y del catolicismo. En primer lugar, corrección política al margen, porque han sido columna vertebral de nuestra cultura durante siglos y son responsables de que seamos como somos, nos guste o no. Y en segundo lugar porque pocas materias me parecen tan interesantes.

miércoles, 20 de mayo de 2009

El hombre del saco

Bueno, como ven la victoria del Barcelona en la final de Copa me ha dejado sin habla durante una semana. Retomamos el diálogo. Enredando por Internet, que es a lo que básicamente me dedico en mis ratos libres, me entero de que hombre del saco no es una leyenda, tal y como suponía, sino que posiblemente está basado en hechos reales y bastante siniestros. Si son muy sensibles no pinchen en el vídeo de arriba. Cuenta la historia que probablemente dio origen al personaje y no es muy agradable. Explica también su otro sobrenombre, también muy literario: sacamantecas. El tipo, que se había convertido en entrañable de tan manido, vuelve a dar miedo.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Malabarismo futbolístico

En vez de los sermones con que me suelo despachar arrancaremos la semana con un vídeo divertido que vi el otro día en el Corriere della Sera. Supuestamente las imágenes están tomadas durante la grabación de un spot publicitario que protagoniza el jugador brasileño del Milan Kaká. Aunque no me extrañaría que las imágenes fueran parte del anuncio en sí. Bueno, véanlo. Decía Jorge Valdano una frase que encaja muy bien en esta escena: los brasileños juegan al baloncesto con los pies.

Este vídeo me trae a la memoria un tipo muy curioso que he visto muchas veces en Santa Cruz de Tenerife, y muy especialmente en Las Teresitas. Es un hombre ya talludito, de unos 50 años, que es capaz de recorrer una y otra vez la playa o la rambla pegando patadas a un balón sin que se le caiga al suelo. Manolo, tú que tienes el censo de individuos peculiares de la ciudad ¿Tienes más información sobre este inefable personajes?

viernes, 10 de octubre de 2008

Con Urbano en Roma

Puesfijate se ha tomado unos días de vacaciones en Roma, casi tan agradables como los que en su día se tomó Audrey Hepburn en la ciudad italiana. He estado en allí tres veces en los últimos cuatro años y siempre me quedo con más ganas de volver. Porque descubro cosas nuevas y porque me sigue encantando volver a las que ya conocía. Otro día haré una lista de los 10 lugares relativamente desconocidos de Roma que me cautivan, desde el restaurante Sora Margarita hasta la iglesia de Santa María in Via Lata. Pero hoy toca hablar de Urbano.

He hecho este viaje con mis padres, mis tíos Goyo y Marivilli, y con Urbano Fernández. Urbano vive en Busto de Bureba (Burgos), es un buen amigo de la familia y este octubre va a cumplir 85 años. Pese a su edad está hecho un crío y en eso le favorece su tamaño menudo. Nos ha acompañado en todas las excursiones, larguísimos paseos a pie que empezaban a las nueve de la mañana y terminaban a las nueve de la noche. No se ha quejado de nada. Ni de las caminatas interminables, ni de las colas para acceder a los monumentos, ni de la comida, extraña para él, ni del tiempo, ni del tráfico, ni de las minucios que provocan el fastidio del viajero impertinente convencido de que por pagar cuatro perras tiene derecho a que todo salga según su capricho... Al contrario, ha vivido incluso esas pequeñas contrariedades de viaje con la divertida curiosidad del que se sabe afortunado por conocer cosas distintas y maravillosas.

Urbano es una persona irrepetible porque pertenece a una categoría humana que ya casi no se fabrica. Gente cuya manera de ser feliz es dar todo lo que tiene a los demás. Muy hábil para el trabajo manual igual te ayuda a pintar la casa que te arregla el tejado. Nunca cobra por ello. Al revés, pretende que le pagues aceptando una invitación a su bodega, donde te atiborra de vino y de jamón. Y tiene la característica que define, por encima de las demás, a las personas felices: se interesa por todo. Si visita el Foro romano quiere enterarse de quién construyó aquellos monumentos, por qué, cuándo, con que materiales. Y si está en la plaza di Pietra escuchando por primera vez la música de violenchelo que toca una artista callejera se acercará para averiguar cómo funciona el instrumento. Ahora ya lo sabes, amigo. La mano izquierda marca la nota, el arco hace sonar la cuerda. La artista sonríe por la simpatía y espontaneidad de ese señor tan simpático y éste deja caer una moneda.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

"¡Viva Honduras!" y más politonos inolvidables

Minutos después de que el Rey soltara lo que le soltó a Chávez ya circulaban politonos -o como se llamen- con la frase del monarca para ponerlos en el móvil. A mí me parece un exabrupto histórico, por todo lo que cuento en el anterior post y por más cosas. Pero si tengo que elegir mis frases célebres favoritas me quedo con otras. En Terra han hecho una selección de diez. Yo propongo estas cinco:

"Yo te pego, leche, yo te pego"

El empresario Ruiz Mateos agrede al ex ministro Miguel Boyer en los juzgados de Plaza de Castilla. Le acusaba de expropiar sin motivo su holding de empresas, Rumasa. Con un estilo pugilístico discutible y al grito de "te pego, leche" logró romperle las gafas a su rival, que se defendió también a golpes. El incidente se produjo en 1989 y contribuyó a que Ruiz Mateos logrará dos diputados en el Parlamento Europeo. Recordar la entrañable escena

"¡Viva Honduras!"

El ex ministro de Defensa Federico Trillo se dirige a las tropas salvadoreñas en Irak al grito de: "¡Viva Honduras!". Un error fatal, teniendo en cuenta la mala relación que han tenido, como buenos vecinos, ambos países. Incluso fueron a la guerra por un partido de fútbol, creo. En este caso, Trillo echo la culpa al jet-lag. Es que viajas de Centroamérica al Golfo Pérsico y se te tiene que ir la olla...Ríase otra vez con el momento bochornoso

"Raro, raro, raro"

El doctor Julio Iglesias Puga, reputado ginecólogo y padre del célebre cantante, reflexiona sobre el matrimonio y la fidelidad conyugal. Según él, todos los hombres de su generación le ponían los cuernos a sus mujeres. Y el que no lo hacía era "raro, raro, raro". Un tipo inefable -¿Qué significará esa palabra?- y sincero. Vivió noventa y tantos años y y logró el milagro de que su último hijo fuera más joven que algunos de sus sobrinos nietos. Si no lo pillan, otro día les hago un croquis. Reviva las históricas declaraciones

"Estamos trabajando en ello"

No vamos a entrar a discutir lo que sucedió en el rancho de Crawford (Texas) en 2003 y sus consecuencias posteriores, que para eso hay blogs más serios como los de mis compañeros Mou y Toño. Pero coincidiremos que la historia reciente recuerda pocos momentos de tanta vergüenza ajena como la rueda de prensa en la que a Aznar le dio por hablar tejano. A mí me dan ganas de meterme debajo de una mesa. Me dicen que Zapatero hablando francés da una pena similar, pero la verdad es que no lo he oído. Atrévase a recordar tan glosado momento

"Rafa, joder, me cago en mi madre"

Rafa Guerrero se convierte en diez segundos en el juez de línea más famoso de la historia del fútbol español tras conseguir que el colegiado Mejuto González expulsara a Aguado, del Zaragoza, por un inexistente penalti al barcelonista Couto. La fama se la llevó él, pero la frase antológica fue del árbitro: "Rafa, joder, me cago en mi madre". Sucedió el 29 de septiembre de 1996 en La Romareda. Déjese llevar por la nostalgia y vuelva a escuchar la conversación

Pues eso ¿Y cuáles son frases predilectas?

domingo, 14 de octubre de 2007

Personajes

Foto: Montara Mike ©
He seguido con mucho interés el estudio sociológico que han elaborado en los comentarios de este blog Manuel y el Jebi sobre los personajes más pintorescos que pululan por las calles de Santa Cruz de Tenerife. He reconocido a algunos y -cada uno tiene su propio bestiario- he echado de menos a otros -Chiclepremio, El guardián de la placita-. Todos los pueblos y ciudades tienen su colección de tipos peculiares; para sus habitantes a menudo son más representativos del lugar que todos los monumentos y edificios emblemáticos que diseñan los arquitectos de moda. En ocasiones son objeto de mofa, a veces depositarios de mucho cariño, o las dos cosas. En una sociedad que no premia la originalidad, lo mejor es que no hay dos iguales: simpáticos, siniestros o entrañables son irrepetibles.

A veces uno compra el periódico y no encuentra en 80 páginas una noticia que le interese. Si yo fuera reportero de la sección de local hablaría con estos personajes para contar sus vidas en una serie diaria o semanal. Con el respeto, el rigor y el humor que debe tener toda labor periodística. Eso sí que lo leería. En algunos casos los tipos son tan conocidos como el alcalde de la ciudad o el entrenador del equipo de fútbol. Probablemente han llevado una vida más interesante que ellos. Y casi seguro -no hay más que ver a unos y oír a los otros- tienen historias más divertidas que contar.

miércoles, 20 de junio de 2007

Se nos fue un grande

No soy de los que adula a los muertos. Tengo en mi casa y escucho con placer los grandes éxitos de El Fary, un joya que rescaté por siete euros del mítico Madrid Rock de Gran Vía cuando lo estaban liquidando. Hoy todos los pijoculteretas han esbozado una sonrisilla irónica al comentar la noticia de su muerte. Si hubiera sido un cantante de country de similar talento el New York Times le habría dado cuatro páginas y todos los modernetes habrían leído la noticia con paleta devoción. Da igual, hace diez años también el flamenco era de pobres de espíritu. José Luis Cantero se rió de todos ellos desde lo alto de la montaña de casettes que vendió en gasolineras y bares de carretera de toda España. Un pedazo de cantante con tanto sentido del humor que escenificó delante de una cámara aquello de "eres más feo que El Fary comiendo un limón".

Hoy los más grandes de la música le riden homenaje (véase el vídeo). Y yo también.