jueves, 4 de diciembre de 2008

36

Foto: Bar los 36 Billares (Buenos Aires)- Sebastián Darío

Hoy cumplo 36 años. Con mucho optimismo, no me pesan las tres docenas. Prefiero los impares a los pares, pero este número me encanta. Y voy a echarle algunos piropos, apelando a las matemáticas, que tanto me gustan. Porque el 36 es una cifra muy, muy bonita. Una cifra maciza, vamos. De esas a las que Alfredo y yo les gritaríamos por la ventanilla del coche aquello de "¡chavalitaaaaa!".

El 36 es cuadrado (6x6). También es el producto de dos cuadrados, 2 al cuadrado (4) por 3 al cuadrado (9), o si queremos el producto de los cuadrados de los tres primeros números naturales, si lo multiplicamos por 1 al cuadrado (1). Pero lo que más me gusta de él es que es un número triangular: equivale a la suma de varios números naturales correlativos empezando desde el 1, en su caso 1+2+3+4+5+6+7+8. Y, ojo, es el único número triangular cuya raíz cuadrada (6) es a su vez triangular: 1+2+3. Además es igual a la suma de dos números primos gemelos (19+17), es decir dos números primos separados por sólo dos unidades. Y para rematar es el primer número de la serie de los naturales que tiene nueve divisores (1,2,3,4,6,9,12,18,36).

Recupero el aliento y cambio de tercio. ¿Qué puede esperar uno de los 36 años? Todo o nada, como de los 25 o de los 73. Cumplir años agobia a muchos porque nos da la impresión de que el tiempo pasa y no hemos hecho todo lo que deberíamos en la vida. Craso error. Muchos personajes históricos alcanzaron fama y gloria -si es que éstas son envidiables- mucho más jóvenes. Otros no habían hecho nada reseñable con esos años. Y otros alcanzaron la cima de su genio justo a esa edad. Hagamos un repaso.

Los precoces
Algunos personajes llevaron a cabo su obra antes de los 36 porque no les quedó otro remedio: son los que no llegaron a cumplirlos. Como Jesucristo (muerto con 33) o Mozart (fallecido con 35). Otros nos dejaron justamente a esa edad, Marilyn Monroe o Bob Marley, por ejemplo. Algunos vivieron más pero con esos años ya habían llegado bien lejos, como Napoleón, que a los 35 era emperador. A otros, en fin, la fama les que quedaba a esa edad muy lejos, como tantos niños prodigios de quienes no se ha vuelto a saber. O si se ha sabido, en general, ha sido para mal. Nuestra infancia está llena de referencias así de efímeras, como alguno de los niños de Verano Azul o los componentes de Parchís.

Los remolones
Alcanzaron la fama después de los 36. Como Cervantes, que hasta los 38 años, cuando publicó La Galatea, era sólo un respetable mutilado de Lepanto. Más tardío aún fue José Saramago, que empezó a escribir con 47. O Mahoma, que no empezó a predicar hasta los 40 años, cuando tuvo una revelación rezando en una cueva. Y también Darwin, que hasta los 50 años no se atrevió a publicar El origen de las especies, aunque el hombre lo llevaba rumiando desde los 27, cuando hizo el viaje con el Beagle.

Los que triunfaron a los 36
Con 36 años Adolf Hitler, un perdedor de manual, pintor sin fortuna, militar con antecedentes psiquiátricos, publicó al salir de la cárcel Mein Kampf y empezó a venderlo como rosquillas. El resto es historia. Más agradables para la humanidad fueron los 36 años de Marie Curie. A esa edad recibió el Nobel de Física por sus trabajos sobre la radiación. Y a los 36 años escribió Gilbert Keith Chesterton mi libro favorito, y el de mi hermana Bea, El candor del Padre Brown, que ahora edita, junto a todos los cuentos del cura detective, El Acantilado. Si les gustan los cuentos, si le gustan las historias policiales o si les gusta la literatura, léanlo.

Esto es todo. Ya hablaremos de cómo ha ido el año cuando cumpla 37.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

MUCHAS FELICIDADES, BER!!!!!!!!!

Leroy dijo...

Ey, Berni, felicidades. Bienvenido al club.

Patricia dijo...

¡¡¡Felicidades!!! Los 36 prometen, sí señor. Un beso

Pati

Anónimo dijo...

Pero digo yo que el librito de marras no te lo habrás comprado, ¿no? Eso o alguien va a tener que pasarse por la Casa del Libro a cambiarlo por uno de esos coñazos matemáticos que te niegas a prestarme escudándote (con muy poca elegancia)en mi falta de capacidad intelectual.
¡Ups! Ya jodí la sorpresa. No, si vas a tener razón...

Anónimo dijo...

36 tenía mi padre cuando me tuvo y ya ha tenido 32 pa arrepentirse.

Anónimo dijo...

tirando dos dados el producto de las dos puntuaciones que con mayor probabilidad puede salir es 36.
Es demostrable.
Yo no sé hacerlo. ¿Tú sí?

Y me parece que el 6 es un número perfecto,porque cumple la condición de ser igual a la suma de los divisores propios; es decir 6=1+2+3. Tan perfecto, que Dios creó el universo en 6 días... porque también le pareció un número perfecto.

Puesfijate dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Puesfijate dijo...

Con algo de retraso contesto al último anónimo. Yo creo que que eso no es verdad. Quizá tirando tres dados sí, pero tirando dos es muy poco probable. Sólo hay una posiblidad de 36 (6x6).

También hay una posiblidad de 1 (1x1). De 2 hay 2 (2x1 y 1x2); de 3 también 2 (3x1 y 1x3)... yo creo que lo más probable es 12. Hay cuatro posibilidades sobre 36: 4x3, 3x4, 6x2 y 2x6.