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miércoles, 29 de febrero de 2012

Memoria de un Mèxico que desaparece

Ya sé, ya sé que llevo un tiempo sin escribir... pero también hay que trabajar... y escribir para el medio que me paga. No he venido a México a hacer noticias pero siempre es un gusto publicar alguna cosita de vez en cuando. Esta es la primera información que hago [pinchar aquì para leer el reportaje], se dio en la web y en la edición impresa de El País en América. Espero que vengan más.

lunes, 16 de enero de 2012

Periodistas que se lo creen

Sí, sigo aquí, no he perecido víctima de la maldición de Moctezuma. Hoy quería enseñarles un montón de carteles simpáticos que he encontrado por las calles del DF pero voy a dejar los chistes para otro día. Prefiero que lean el post que ha escrito Luis Prados, corresponsal de EL PAÍS en México, sobre 80 valientes que sacan cada día a la calle el periódico Notiver de Veracruz denunciando al narco y por tanto jugándose el cuello. Algunos han pagado ya su profesionalidad con la vida. Incluso con las de su familia.

En Notiver no hay lugar para el cinismo o el victimismo que a veces nos gastamos los periodistas que desempeñamos una labor más cómoda. Está claro que el que sigue ahí es porque aún cree en este "pinche oficio chingón", como dice Luis. Miren las imágenes de la estupenda galería que ha elaborado el fotógrafo Luis Companys. Ahí están: periodistas, técnicos del taller, repartidores... No tienen pinta ni vocación de héroes, pero lo son y solo por hacer bien su oficio, más allá del límite de lo exgible, eso sí.

En México es inevitable hablar de la guerra contra el narco. Es su faceta más dramática y noticiosa pero afortunadamete esa violencia solo contamina una parte ínfima de lo que sucede. Así que en homenaje a los compañeros de Notiver, que luchan por tener un país normal donde no te peguen un tiro por hacer tu trabajo, otro día hablaremos de los cartelitos.

miércoles, 27 de enero de 2010

Nuevo documento sobre la despedida de Rafa Fraguas

Hace poco más de un mes lamentábamos en el periódico -y en este blog- la jubilación de nuestro compañero Rafa Fraguas, un tipo majísimo. Pero como costaba decirle adiós hemos decidido despedirle poco a poco. Hoy presentamos un segundo capítulo del homenaje a tan entrañable individuo: la entrega de uno de los regalos que le hicimos -una portada de EL PAÍS con informaciones alusivas al personaje- y el poema con que nos correspondió. Marea un poco, porque casi toda la escena está grabada con la cámara girada, pero tengan paciencia y escuchen sus ocurrencias. Aunque hay mucho chiste privado seguro que les hace gracia. Ah, aún hay más documentos sobre este festejo. Los iremos publicando poco a poco.

martes, 30 de septiembre de 2008

Días de fútbol

El tono siempre moderado de este blog me impide publicar una lista como que incluye estos días mi amigo Paul con las 20 mujeres que más le ponen (y las 20 que menos) en un post muy recomendable. Pero sí voy a enumerar las tres cosas que más me gustan en esta vida, y que son por este orden las chavalitas, cantar y jugar al fútbol. Así de simple es uno.

Precisamente por el tono moderado del que hablaba antes no voy a hacer ningún comentario sobre las chavalitas. De mi afición por cantar, bien o mal, he hablado ya en algunos posts, incluyendo incluso material audiovisual. De mi pasión por jugar al fútbol saben bien todos los amigos que he tenido en todos los lugares y en todas las épocas.

En el colegio -Hugo puede ratificarlo- no perdía un partido en las interminables horas de patio. Si había balón, se jugaba con un balón, si no, con una lata o una piedra. Y siempre de palomero. En el Instituto llegabamos a desafiar las amenazas de bomba que coincidían con los exámenes de seminario para ocupar el campo que había quedado desierto por el desalojo. En el colegio mayor defendí con acierto -tres campeonatos de futbito- los colores azul y negro del Sexto Central. En Busto se hicieron míticos los encuentros entre los chicos del pueblo y el equipo de La Laguna (mis primos y yo). Y ahora en Madrid son muchos los domingos que me junto, cada vez más para arrastrame, con la alegre muchachada hispano-argentina en los campos de cesped artificial del Barrio del Pilar.

Jugar al fútbol es para mí desde que tengo piernas un motivo de felicidad. Y según está de cara la felicidad en este mundo aprovecho cualquier ocasión para chutar una pelota, incluso cuando voy por la calle y me llega el balón rebotado de unos niños. Pues bien, el domingo tuve ocasión de disfrutar de esta mi pasión con mis compañeros de trabajo en ELPAÍS.com y mis también compañeros, aunque en este caso rivales, de la sección de Nacional del periódico. Distintos amigos, distinto escenario, más achaques pero la misma alegría que cuando bajaba a jugar a la plasita con los del edificio y Berto el del bar -"Onde vas pastel, sajaso"- y volvia a casa con las manos oliendo a asfalto.

viernes, 27 de junio de 2008

Doblemente feliz

Hoy estoy doblemente feliz. Un motivo ya lo saben, el niño de la foto vuelve a sonreír con su camiseta después de 24 años de frustraciones deportivas con la selección. El otro tiene un componente en principio económico, pero casi más sentimental. Resumo: el 3-0 de España a Rusia me ha hecho ganar una porra de 690 euros (¿o eran 790?) en el periódico.

Con ésta he ganado tres porras importantes, que detallo para los amantes de las historietas.

- Una, ésta.

- Otra, la del Mundial de Alemania, también en el periódico, cuando aposté por Italia. Lo hice para lleva la contraria porque entonces se hablaba mucho en el diario del aburrido juego de los italianos. Tenían razón quienes opinaban así, pero de tanto oírlos se me hicieron más pesados los apóstoles del fútbol espectáculo que el propio catenacio.

- La tercera, la más inolvidable, en Ecuador en un viaje de la Ruta Quetzal. Nos dirigíamos en autobús de Loja (o quizá de Cuenca) a Zamora, al borde de la Amazonía, hacia el parque de Podocarpus. El recorrido sería de menos de cien kilómetros pero la carretera estaba en un estado lamentable y había frecuentes desprendimientos. Entonces a mi gran amigo Íñigo de la Quadra Salcedo se le ocurrió subastar las posibles horas de llegada, con intervalos de cinco minutos, entre los viajeros, básicamente los adultos de la expedición: músicos, profesores, periodistas, el sacerdote etc. Yo pujé por un par de tramos horarios y gané cerca de 200 dólares, que me gasté inmediatamente en invitar a copas en el karaoke -sí, había uno- de la última localidad antes de la jungla.

Decía que esta segunda alegría de hoy -como sufrí con una oportunidad postrera de la selección, San Paulino me perdone- no era meramente económica. Cuando uno gana un juego de estos se convierte durante un rato en protagonista del círculo de amigos o compañeros que han participado. Y sin que esto suene a película de Capra ha sido mucho más gratificante el cariño y la sincera alegría con los que todos me han felicitado que el premio monetario. Mañana llevaré pasteles.

martes, 2 de octubre de 2007

En EL PAÍS nos teñimos las canas

Igual estoy paranoico pero me parece que los creadores de este anuncio han escrito las letras de EL PAÍS en mayúsculas de forma muy deliberada. A mí me ha llamado la atención ver, en la última página de Público, un reclamo publicitario de un periódico rival...¡No! De un tinte para el pelo. ¿Me habría fijado en él en otro caso?

Ah, yo de momento no las tiño...Pero si es consigna de la empresa...

PS: Añadido del 2 de octubre a las 12.22. Para quien quiera ampliar la información, el anuncio, con referencias a más medios como Público o La Razón, ya fue comentado por Borja Ventura en su blog.