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martes, 23 de diciembre de 2008

Diez motivos para amar el 22 de diciembre

Mi día favorita del año es el 22 de diciembre, que ahora concluye. Les cuento algunas razones para amarlo, a ver si les convenzo para que se unan a mi causa:

1) El 22 de diciembre de 1849 Dostoievsky es indultado ante el pelotón de fusilamiento. Gracias a ello pudo dejarnos Crimen y castigo, Los hermanos Karamazov o El idiota.

2) El 22 de diciembre de 1858 nació Giacomo Puccini (ahora se cumplen 150 años). Le debemos, entre otras obras, las óperas Tosca, Madame Butterfly, La Boheme o Turandot.

3) El 22 de diciembre de 1972 fueron rescatados en los Andes los 16 supervivientes del vuelo 571, recordados luego en el best seller ¡Viven!

4) La madrugada del 22 de diciembre de 1983 algunos no pudimos dormir de emoción después de ver a España meterle 12 goles a Malta.

5) El 22 de diciembre de 1989 se abrió la puerta de Bradenburgo, acabando con 30 años de división de las dos Alemanias.

6) Ese mismo 22 de diciembre cayó en Rumanía la dictadura de Ceaucescu.

7) El 22 de diciembre los telediarios empiezan con imágenes de gente feliz. La que ha ganado algún premio en la lotería.

8) El 22 de diciembre con un poco de suerte incluso usted puede estar entre esa gente feliz.

9) El 22 de diciembre, con el sorteo, empiezan oficiosamente las Navidades (entiendo que para muchos será una razón para odiarlo).

10) Y mi motivo favorito: el 22 de diciembre se celebra el solsticio de invierno. Es decir, después de seis meses en que la oscuridad va ganando terreno a la claridad empiezan a crecer los días. Poco a poco, dos minutos cada jornada, al amanecer y al atardecer. Pero cada tarde es más larga que la anterior. Y eso sí es un motivo para estar alegre.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Tan relevante que nos acordamos todos

Sé lo que estaba haciendo hace exactamente 25 años y muchos de ustedes, los que para entonces tenían ya uso de razón, también. Estábamos viendo el partido más delirante de nuestra vida. España tenía que ganar por 11 goles de diferencia a Malta para clasificarse para la Eurocopa de Francia y ganó 12-1. Yo lo recuerdo perfectamente: los tres goles de Santillana en la primera parte, y también el de De Giorgio para Malta, que pareció acabar con todas nuestras ilusiones; la llamada que hice en el descanso a mi compañero Miguelito, para intercambiar impresiones; el goteo de goles en la segunda parte con el gallo final de José Ángel de la Casa; el anulado a Gordillo y la invasión final del campo que nos hizo temer que invalidaran el partido.

El acontecimiento generacional para los de mi edad no fue la transición, ni el golpe de Estado. De eso ni nos enteramos. Fue el Mundial 82. Un evento traumático por desastroso, equivalente a la pérdida de las colonias para la generación del 98. Pero lo que nos redimió de acabar amargados, con todos mis respetos, como Unamuno y compañía fue, precisamente, el España-Malta. Una noche en la que aprendimos que no hay que perder la fe por muy oscura que se ponga la cosa.

Esto que acabo de escribir es una bobada pero no me ha quedado mal del todo. Pero una bobada más grande todavía me parece la iniciativa que se debatió hace unos meses en la wikipedia -ya saben, la enciclopedia en internet construida con la aportación de todo el que quiera- sobre si borrar o no de la misma la entrada del partido España-Malta. Resulta que algunos insensibles, culturetas, desmemoriados o pedantes -o las cuatro cosas- opinaban que el evento no tenía suficiente relevancia para ocupar un espacio por sí mismo y querían eliminarlo.

El sentido común ha imperado y la entrada se conserva. 40 usuarios votaron a favor de mantenerla y diez bobos -perdón, se me acaba la sutileza y tengo que recurrir al insulto fácil- en contra. Los argumentos de estos últimos son de echarse las manos a la cabeza: que sólo fue importante para España, que entonces hay que hacer entradas de todos los partidos de fútbol (¡genial!), que Malta era un rival menor. Pero señores ¿Cómo no va a ser relevante un evento, el que fuere, que recordamos tan bien, 25 años después, todos cuantos lo vivimos?

miércoles, 2 de abril de 2008

30 años de Dallas

Hoy se cumplen 30 años de la emisión del primer capítulo de Dallas. A mí no me la dejaban ver porque tenía dos rombos -mayores de 18- pero la conozco bastante de tanto oírla comentar en el colegio a quienes tenían padres más permisivos. Vamos, como cuando uno viaja a París o a Nueva York por primera vez y le suena casi todo. Para celebrar la efeméride el diario The Times ha elegido los diez mejores momentos de la historia de la serie, tal y como recoge ELPAÍS.com. Someto la lista a la discusión de los especialistas.

Yo, como ya he dicho, no he visto ninguno, aunque me suenen todos. Así que cuando escucho hablar de Dallas de lo que me acuerdo es de la canción que hizo el difunto Pepe da Rosa. Todo el mundo recuerda el estribillo, "del cabo de gata hasta el Finisterre hay que ver la gente cómo está con JR". Pero eso es lo peor de la letra. El resto es mucho más ingenioso, y lo digo sin ninguna ironía. El documento no tiene pérdida y ha ganado con los años. Porque lo que entonces parecía cool -la decoración de la discoteca y la pinta del público asistente- ahora es de un delicioso patetismo. ¿Cómo se puede bailar semejante melodía? Pinchen, recuerden y disfruten.