Me cuenta, desde hace semanas, mi amigo Paul la dramática situación que atraviesa el periódico La Gaceta de Canarias. Algunos de sus trabajadores llevan dos meses sin cobrar. Hay dudas de que pueda seguir operando porque no hay dinero para pagar la licencia informático. Y esta misma tarde ha suspendido pagos. Sus profesionales se han movilizado y desde hace días no firman las informaciones que aparecen en el diario. Lo próximo serán paros y una posible huelga indefinida a partir del próximo 10 de noviembre.No amigos, no es sólo la crisis. Los trabajadores se quejan de que una mala gestión empresarial les ha llevado a esta situación. Quizá el problema ha sido querer gestionar periódicos como si fueran empresas de construcción. Y me temo que son cosas muy distintas. Como dice muy certeramente el Manifiesto por la Supervivencia de La Gaceta de Canarias, "un medio de comunicación no es una empresa más, sino que tanto las sociedades que las gestionan como sus trabajadores son depositarios y de alguna manera garantes de un Derecho Fundamental reconocido en la Constitución Española de 1978. Por ello, tanto unos como otros tienen la obligación de actuar con responsabilidad y ser conscientes de la importancia de su función social".
Los otros medios resumimos las noticias como esta con números, tantos despidos, tantos millones de deuda, tantos meses sin cobrar. Pero detrás de estos números están el padre con tres hijos que se queda sin empleo, el joven que acaba de firmar una hipoteca, el profesional veterano que tendrá muy difícil volver a encontrar trabajo... Un drama doble: el que sufre cualquier empresa en quiebra y el empobrecimiento democrático que sufre la sociedad cuando cierra un periódico. No suelo pedir nada a los lectores de Puesfijate pero esta vez les pido que, si les he convencido, FIRMEN AQUÍ, en la Plataforma de Apoyo a La Gaceta de Canarias. Yo, naturalmente, ya lo he hecho.