Mostrando entradas con la etiqueta bares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bares. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2009

Tangas a tres euros

Yo en los bares había visto máquinas de muchas clases: de tabaco, de preservativos, de chicles, de auto-alcoholemia y hasta de cepillos de dientes desechables. A todas les encontraba un sentido y podía imaginar cuál sería su público potencial. Puesfijate que el sábado, tras la boda de mi amigo Chechu en Busto de Bureba, terminamos en una discoteca de Miranda de Ebro que lucía la máquina de la foto en la puerta de los baños de señoritas. Tangas a tres euros. Más de 200 modelos distintos. Iba a elaborar algunas hipótesis sobre las potenciales compradoras de este producto en semejante sitio y a semejantes horas pero como este blog lo lee mi madre dejaré que mis lectores dejen en los comentarios sus propias teorías. ¿Habían visto alguna vez algo similar? Pues en Miranda me dijeron que había varias por toda la ciudad. Será cuestión de hacer una encuesta entre las mirandesas.

martes, 6 de enero de 2009

Montonera en Santa Cruz

Como cada mes de enero desde hace casi 20 (Manolo sabrá la fecha exacta) los amigos de toda la vida nos juntamos coincidiendo con la fiesta de los Reyes Magos. Desde que muchos son honrados padres de familia la cena ya no se celebra necesariamente el 5 de enero, un día complicado para los papás, pero el espíritu es el mismo: jolgorio, desparrame y montonera. El evento es exclusivamente masculino, mujeres y novias no están invitadas, lo cual tiende desde luego a embrutecer el ambiente aunque también a que la fiesta sea más espontánea. La cosa es asegurar que nos veamos todos al menos una vez al año, contar las anécdotas de siempre y reírnos un rato.

Este año la celebración se planteaba como un reto. En vez de limitarnos a una cena y a tomar luego un par de copas decidimos consagrar todo el día a la Saturnalia. Quedar desde por la mañana en algún bar de entrañable recuerdo y luego ir peregrinando por otros locales que formaran parte de nuestra memoria sentimental para acabar tomando copas en algún tugurio. A mí el plan me parecía arriesgado. Pero fue todo un éxito y tengo que decir que fui el único que aguanté todo el recorrido: llegué el primero y me fui el último.

No es que me guste presumir de beber mucho, más bien al revés. Pero estoy muy orgulloso de estar hoy tan entero después del muy exigente recorrido. Enumero. Primero, dos cañas en el Unamuno, el bar de mi edificio y el del instituto a las 11.30 de la mañana con tres partidas al futbolín. Luego otra, con tapita de tortilla en el Ayala (la tapa naufragó, hay que decirlo todo). Dos cañas más en el Aurora, junto al Imperial, donde ya nos reunimos toda la montonera. Otro par de cañas en uno que creo que se llama Tic Tac, junto a la librería La Isla, acompañadas por abundantes tapas y un barraquito. Diez litros de cerveza entre trece en un bar en frente de Cajacanarias que está muy de moda pero no sé cómo se llama, donde además nos comimos cuatro metros de salchichas con patatas. Otra caña en el Zig Zag invitados por Don Fernando de Armas, padre de los Hermanos Infierno. Copa de Areucas-cola en la calle Pérez Galdós (empieza a anochecer). Cena a base de revuelto de huevos con patatas y tostas de jamón regadas con varias botellas de vino tinto en el callejón del Combate. Otro Areucas-cola en la calle de la Noria. Y para rematar, y cuando sólo quedábamos Hugo y yo, sendas copas de despedida y cierre en el Andén y en el Andamio, en el barrio de Salamanca. Hora aproximada de llegada a casa, las cuatro y media de la madrugada.


A la espera de que el doctor Javier Padilla suba las fotos a Facebook (ya las subió, pinchen aquí) les dejo con dos valiosos documentos. En el vídeo de arriba Hugo y Víctor entonan Corté con la piba, de El Dioni, popular personaje de Calero. Algo sobre estos dos amigos: uno es un serio padre de familia con dos hijos, el otro pretende casarse el próximo mes de julio. Les acompaña, en primer término y a media voz, Guillermo. La fiesta estaba apróximadamente en su Ecuador. El otro documento es la foto de grupo. Un pelín más calvos, un poquito más gordos algunos, decididamente más canosos que el año pasado, pero con el mismo humor. A ver qué se nos ocurre para 2010.