
Acabo de ver, como todos los días, las estadísticas de este vuestro blog y me he quedado patidifuso. Las 25-30 personas que entran cada día (gracias Bea, Jebi, Manolo, Yulendys y otros incondicionales) se multiplicaron el viernes por casi 200. Hasta
4.200 visitas recibió
el post, que pretendía ser paradigma de la noticia llamativa en Internet. Nunca pensé que una reflexión así tendría tanto éxito, entre otras cosas porque ese titular u otros semejantes constituyen desde hace años
tema de broma en la redacción en la que trabajo y de tanto oírlo me sonaba ya a chiste viejo. Vamos, que lo metí porque ese día no tenía otra cosa que contar.
El éxito -al menos numérico- se debió en gran parte a que alguien envió el post a
Menéame. Para quien no lo conozca (escribo para todo el mundo) los internautas envían a este web historias que les parecen curiosas y las someten al escrutinio de otros lectores. Si recibe muchos votos favorables (
meneos) la noticia puede llegar a la portada del
web, o aparecer en la lista de las
más populares. Pero la propuesta también puede recibir pocos apoyos o votos negativos -por amarillista, falsa, duplicada, irrelevante...- y escurrirse sin pena ni gloria por el sumidero de la página.
Son los lectores, pues los que de forma democrática deciden la suerte de las noticias. Es una de mis páginas favoritas de la
web 2.0 (la que construimos entre todos, como la wikipedia o Youtube) porque permite enterarte de qué historias le interesan a la gente -al menos, a sus visitantes- y no a los responsables de los medios. Son miles de ojos los que controlan las informaciones. Pero aunque fuéramos millones a veces
nos las cuelan.
El pasado viernes
El Confidencial Digital publicó que
Público, el nuevo periódico que saldrá a la calle en unos meses, va a pagar
menos de mil euros a algunos de sus periodistas, pese a que su futuro director,
Ignacio Escolar, ha clamado en numerosas ocasiones contra el mileurismo. La noticia fue ampliamente meneada y rebotada en toda la blogosfera.
Ayer Escolar dio
respuesta a esta noticia en su blog. No le conozco más que de vista, disiento de muchas de sus opiniones y en pocas semanas dirigirá un medio competidor al mío. No sé si al final van a pagar 800, mil o dos mil euros. Puede que incluso la noticia sea cierta. Pero lo que dice es de sentido común: no sé puede publicar una cosa así
sin hablar con los responsables del proyecto. Yo añado: y nosotros, si nos llamamos lectores responsables, no deberíamos
menear una noticia construida con esos mimbres. Una historia cuya autoridad proviene de la frase "según ha podido saber...",
que no cita una fuente y que evidentemente no está contrastada con quien pudiera confirmarla o desmentirla.
Si no remato con el topicazo no me quedo tranquilo: Internet nos está dando un poder como ciudadanos infinitamente superior al de cualquier sociedad en toda la historia. Pero precisamente por eso debemos ejercer ese poder
con responsabilidad. Afinemos el rigor.