miércoles, 22 de octubre de 2008

Una objeción a 'Camino'

Sorpresa, sorpresa. Me ha gustado Camino, de Javier Fesser, con una objeción que comentaré después. La película, ya lo sabrán, cuenta la historia de una niña que cae gravemente enferma al tiempo que conoce por primera vez el amor. La religión es el trasfondo de la película: la pequeña ha crecido en una familia vinculada al Opus Dei -su madre es ferviente seguidora, su hermana numeraria- y su actitud ante el cáncer que la consume se utilizará por la Obra para promover su beatificación.

Que me guste no quiere decir que se la recomiende a todo el mundo. La agonía de una pequeña de 14 años, por mucho que crea que se va a ir al cielo, es un argumento durísimo que Fesser no ha querido dulcificar en absoluto. Espíritus demasiado sensibles, abstenerse pues. Pero los que tenemos más de un decímetro de piel podemos disfrutar mientras sufrimos de una película vibrante, que mantiene muy bien la tensión y no se hace larga, pese a durar más de dos horas y media. La crítica al Opus Dei es muy afilada. Es cierto que se da una visión parcial de la institución, pero es certera. Y no pretende ser un documental ni una tesis doctoral sobre la obra, sino una reflexión sobre el fanatismo religioso.

Y ahora la gran, la enorme objeción. Fesser ha construido esta película basándose en un caso real. El de la niña Alexia González. Una pequeña que murió de cáncer en 1985 y cuya beatificación promueve el Opus. Pero a partir de ahí el director deforma los hechos para contar una trama totalmente diferente en la que los protagonistas no se corresponden en absoluto con los de la vida real. El problema es que Fesser no ha sabido, o no ha querido, deslindar ambas historias. Abre la película asegurando que está basada en hechos reales y la cierra con una mención a la niña real, pese a que aseguró a sus padres que no la citaría. La consecuencia es que el espectador poco informado se va a su casa pensando que ha visto una recreación del drama de Alexia.

Los familiares de Alexia han montado en cólera. Y yo creo que tienen toda la razón del mundo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sobre la película Camino, basada en la vida de Alexia, cito los comunicados de la famila de Alexia González Barros, cuyos 4 hermanos aún viven. Me parece que son elocuentes:

* Fesser en "Camino" se sirve de Alexia González Barros: primer comunicado
* "Camino" de Javier Fesser carece de la autorización de la familia de Alexia González Barros: segundo comunicado
* Grave e injusto error demencial: carta abierta de uno de los hermanos de Alexia a Javier Fesser
* Camino de Fesser y Alexia: película y realidad, por Ninfa Watt ex alumna del colegio en el que estudiaron las hermanas González-Barros y amiga de la familia
* "Le ruego que deje de maltratarnos": carta abierta de José Damián, hermano de Alexia González-Barros, a Javier Fesser, director de la película "Camino" (19.oct.08)

Más información en la web oficial de Alexia González Barros http://www.alexiagb.org

Estos textos se pueden leer también en: http://www.opusdeialdia.org/

El Jebi dijo...

Efectivamente, Fesser se contradice al colocar dos letreros, uno al principio, diciendo que la cinta está sólo "inspirada" en hechos reales, y otro al final, dedicando su trabajo a la memoria de Alexia, y citándola directamente. Si yo fuera su padre (en la película un personaje que duda, crucial desde el punto de vista narrativo pero supongo que en las antípodas del padre real de la niña), yo también tendría razones para sentirme manipulado.

Otra cosa es que, como película, "Camino" trate con una dulzura infinita el mundo de la infancia. No es cierto, pese a lo que se lee por ahí, que la madre aparezca retratada como una fanática (quizá en momentos de desesperación puntuales), pero incluso ella, como ser humano, se derrumba cuando entiende que su hija se va, aunque esté convencida de que se va al cielo.


La controvertida escena del aplauso al final me parecía fuera de lugar antes de ver la peli; después de verla entiendo que tiene un sentido de continuidad en lo que se está contando, y lo que en ese momento se está contando es el meollo de la cuestión. Yo diría que tal meollo no se relaciona exclusivamente con los corsés morales del Opus Dei, sino con los del mundo adulto en general.

Y, por cierto, la película no desvela ninguna práctica del Opus que no sea vox populi.

Anónimo dijo...

De acuerdo con puesfíjate. No se puede robar el drama de una familia para luego deformarlo y hacer taquilla.

Arturo Aldaz dijo...

Hay que ver como se lo está currando Fesser para promocionar publicitariamente su peli. Está el hombre que no para, inventandose slóganes como "¿Quieres que rece? y armando broncas con la familia de la niña, a la que maltrata en la película con verdadera mala leche.

Este fin de semana -qué casualidad, hombre, precisamente este fin de semana, tan decisivo económicamente para su película- escribe una carta al opus, en plan mártir, metiéndose todavía más con los hermanos. Ya tiene lo que quiere: más publicidad.

Yo he visto la película, y me pregunto: ¿no podían dejar que los espectadores sacásemos nuestras propias conclusiones, sin tanta publicidad encubierta y sin tanta polémica inducida?

Mi conclusión tiene que ver mucho con esta cita de Unamuno: "Cuanto menos se lee, hace más daño lo que se lee. Cuantas menos ideas tenga uno y más pobres sean, más esclavo será de esas pobres y pocas ideas".

Es decir: si te documentas a fondo de todo lo que habla Fesser vas descubriendo sus trampas ideológicas. Pero, claro, para eso se necesita desprejuiciarse primero, tener espíritu crítico después y no creerse ciegamente, por último, todo lo que te cuentan en una película, por el hecho de que esté en una película.

Pero yo no quería hablar de eso, sino de lo que me torra ver a un director de cine esforzándose denodadamente, semana tras semana, para que se hable de su película con cualquier excusa.

Ahora, el que quiera entrar a esos trapos, y creerse todo lo que cuenta a pies juntillas, allá él.

Puesfijate dijo...

Arturo ¿Eres familia de Mar, Vito y Telmo?