lunes, 1 de marzo de 2010

Doble despedida

El viernes se jubiló Alfrico, mi padre, después de más de 40 años de trabajo en Hacienda. Cumplía ese día 70 años y se le acabaron las prórrogas a las que encantado se fue reenganchando desde los 65. Como es lógico fue un día muy especial para él e incluso se atrevió -es tímido y supongo que le costaría un poco hacerlo- a dar un discurso para sus compañeros de oficina. Su alocución puede oírse pinchando el vídeo de arriba. La imagen fija es una reciente del homenajeado, quiero hacer un vídeo mejor con fotos del acto pero de momento esto es lo que hay. Sus palabras son las de una persona que no tiene demasiadas ganas de dejar el trabajo y que disfruta mucho de su oficina y de sus compañeros. Un doble lujo con los tiempos que corren: tener un buen empleo y encima pasarlo bien. Y por las frases que se oyen en la grabación, por los aplausos, y porque conozco a mi padre, sé que ese aprecio por sus colegas es un sentimiento mutuo.

Jubilarte, como casarte, encontrar tu primer trabajo o terminar tus estudios, marca un agudo punto de inflexión en tu vida. Pero que se jubile tu padre también te sacude un poquito porque es de esos acontecimientos que te recuerda de golpe la edad que tienes y te invita a hacer balance, de lo que has hecho y de lo que tienes por delante. Recuerdo el día que se jubiló mi abuelo materno, un 13 de marzo de 1982, el día que también cumplía 70 años. Llegó a casa, como todas las tardes, mi madre le puso una copita de Marie Brizard, como todas las tardes, y yo me bebí a escondidas las gotitas que quedaron al fondo, como todas las tardes -como ven, de niño tenía una preocupante propensión al alcoholismo. Luego seguía visitándonos casi todos los días, pero era distinto porque ya no venía de la escuela.

A mi abuelo no le costó nada dejar el trabajo porque tenía una curiosidad tan extraordinaria -la mejor cualidad que puede tener un ser humano- que no se aburrió nunca ni un minuto. Espero que mi padre, que no es tan inquieto intelectualmente pero sí más activo -la albañilería, los paseos por el campo o la historia son algunas de sus heterogéneas pasiones- sepa a partir de ahora aprovechar el tiempo tan bien como lo hizo su suegro. Desde aquel marzo de 1982 han pasado casi 28 años, muy poco más -27 años y nueve meses- de lo que me falta para jubilarme, si se mantiene la edad de retiro en los 65. Me gustaría que Alfrico viviera para verlo y no peco de optimismo excesivo: tendría 97 años largos, pero tanto su padre como su madre llegaron a los 98. Ya les diré algo en diciembre de 2037.

Hoy celebramos una doble despedida: la de mi padre de su vida laboral y la de este blog. Comencé Puesfijate a principios de 2007, para acompañar a mis añoradas alumnos de la 21 promoción, que como ejercicio de clase se abrieron un cuaderno de bitácora. Con una constancia de la que no me creía capaz apenas he dejado una semana de estos tres años sin escribir al menos un post. Han sido más de 320 articulitos sobre los temas más dispares: las matemáticas, la política, el cine o el fútbol, sin olvidar los a veces insufribles pero siempre voluntariosos minutos musicales. Me he divertido mucho haciéndolo y me he sentido muy acompañado con sus comentarios pero creo que ha llegado el momento de volcar en el trabajo mi energía creativa y de darle más duro al piano, mi otro gran desafío. No diré adiós, porque nunca se sabe, pero sí al menos hasta luego. Ha sido un placer.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué pena que dejes el blog, Ber!!!! Bueno, si es para convertirte en tremendo virtuoso del piano y viajar alrededor del mundo dando conciertos, estará bien. Respecto a Alfrico, reconozco que me da un poco de envidia. Estoy segura de que le quedan un montón de años por delante para hacer lo que le apetezca, y eso es un auténtico lujo. A DISFRUTARLO.

Anónimo dijo...

Me da mucha pena tu despedida como bloguero, Berni; sobre todo porque eres capaz de tocar una diversidad de temas que me deja estupefacta y me divierte (me divertía) muchísimo. En fin, creo que te leeremos pronto en otros foros.

Anónimo dijo...

Te echaremos de menos por Galicia. Me había aficionado a leer la historias de este blog :)
Olga

Anónimo dijo...

¡¡¡¡No te vayas, Berni!!!!!

Anónimo dijo...

Pero Berniiiii!!!
¿Cómo es que dejas el blog? Con lo que te esperamos en Italia mientras lo escribías en cualquier ciber café que encontrábamos en nuestro particular "giro" a la Italia en 5 dias: Roma, Siena, Bolonia, Florencia, Milan...
Presentale mis respetos a D. Alfrico, que tío!, que trabajador! Da gusto ver a gente que disfruta con lo que hace.
Un abrazo para los dos. Otro Alf.

Puesfijate dijo...

Gracias a todos, Alf, Olguix Maximus y las tres anónimas... seguro que me leeréis en otros foros... o quizá sea esto sólo un hasta luego. Pero, de momento, ¡Descanso!

Anónimo dijo...

No se si llego tarde...también te pido que no lo dejes. Leo tu blog desde el móvil cuando ya termina el día ...te echare de menos pero leeré mas libros.ahora me arrepiento de haberte dicho nada del fútbol...como sabré en que blog encontrarte? Gracias por 15 meses de curiosidades bien escritas y descritas.

Anónimo dijo...

¡Te echaremos de menos!
Pero si es para dedicarte al piano... ¡queremos una puntual actualización de tus progresos en los nuevos "Minutos Musicales"! Esa será nuestra excusa para pedirte que vuelvas...

Emma Rubio Barthe dijo...

Tio berni, no nos dejes!!!
Me alegro que Alfrico se jubile, seguro que ahora puede aprovechar a viajar y a estar mas tiempo en su querido Busto.
A ver si le haceis abuelo pesados!!!
besos,

Hugo dijo...

Querido Berni, me entristece saber que dejas el blog, era (es) uno de los favoritos en mi escritorio. En fin, espero que progreses y disfrutes más del piano. Nos seguimos viendo por Santa Cruz cadavez que vengas.
Dale un abrazo a tu padre (et a ta mère aussi)
Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Doble buah.