lunes, 19 de mayo de 2008

Progresistas y conservadores

Ha muerto Roberto García Calvo, magistrado del Tribunal Constitucional, todos los periódicos traen la noticia. Y todos añaden que con su fallecimiento los conservadores quedan en minoría en el tribunal, lo que garantiza prácticamente que éste avale leyes como la del Estatut de Catalunya.

Resulta preocupante que sea tan fácil etiquetar a los jueces de este país en dos categorías, como si fueran plantas angiospermas y ginospermas (algo queda de mis Ciencias Naturales de Primero de Bachillerato). Pero lo que resulta más preocupante aún es que su adscripción ideológica sea como una marca a fuego que determina necesariamente el resultado de todas las votaciones. ¿Cuatro conservadores y dos progresistas? Pues entonces quedan 4-2. Facílisimo sacar un pleno al quince en la quiniela.

El asunto resulta más preocupante por cuanto el Constitucional es el órgano encargado de comprobar que las leyes o resoluciones judiciales se ajustan a nuestra Carta Magna. No se le pregunta al magistrado si le gusta o no la norma, sólo si cabe dentro de la Constitución. Entiendo que en algunos casos -se me ocurre el aborto- sea muy difícil separar la ideología de la decisión pero ¿qué tiene que ver que uno sea progresista para concluir que el Estatut invade o no las competencias del defensor del pueblo? Nada, salvo que concluyamos que en realidad somos un país de sectarios y que al final asumimos en bloque los postulados de quienes están en nuestra trinchera.

Pero eso sería muy triste ¿verdad? Seguro que hay otra explicación...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues me temo que sí, que somos un país de sectarios, y no sólo en lo que a la justicia se refiere. En otros sitios (Gran Bretaña,Estados Unidos...) para sacar adelante una ley, el proponente tiene que convencer no sólo a sus contrarios, si no a sus propios correligionarios de las virtudes de lo que quiere proponer. En España es rarísimo el diputado que osa votar en contra o abstenerse de algo que propone su partido. Incluso la más mínima crítica se entiende como una deserción. ¿El resultado? Que quien se mantiene en las listas electorales es el dócil, el que obedece y no critica nunca, y el que sí lo hace "no sale en la foto". Pero es verdad que lo de la justicia da muchísimo más miedo. Que un juez se vea obligado a posicionarse de una determinada forma para no contradecir al partido que lo propuso me parece bastante aberrante.

Manuel dijo...

Yo sólo creo en la justicia cuando me dan la razón.

Anónimo dijo...

Cuando era pequeño, en la antigua E.G.B. me enseñaron que un estado de derecho se fundamenta en la separación de poderes, pero lo que no me dijeron eran cuales eran cada uno. Ahora que soy mayor ya sé cuales son:la prensa amarilla, la L.F.P. y Gran Hermano.

V.

Manuel dijo...

Buenísimo el comentario de anónimo. ¿Quién eres?

Anónimo dijo...

Anónimo, cómo se nota la buena educación que da la EGB en comparación con el desastre de La Logse. Aunque bien pensado, por edad, García Calvo debió ser de los de la Enciclopedia Álvarez y el Florido Pensil.