martes, 6 de enero de 2009

Montonera en Santa Cruz

Como cada mes de enero desde hace casi 20 (Manolo sabrá la fecha exacta) los amigos de toda la vida nos juntamos coincidiendo con la fiesta de los Reyes Magos. Desde que muchos son honrados padres de familia la cena ya no se celebra necesariamente el 5 de enero, un día complicado para los papás, pero el espíritu es el mismo: jolgorio, desparrame y montonera. El evento es exclusivamente masculino, mujeres y novias no están invitadas, lo cual tiende desde luego a embrutecer el ambiente aunque también a que la fiesta sea más espontánea. La cosa es asegurar que nos veamos todos al menos una vez al año, contar las anécdotas de siempre y reírnos un rato.

Este año la celebración se planteaba como un reto. En vez de limitarnos a una cena y a tomar luego un par de copas decidimos consagrar todo el día a la Saturnalia. Quedar desde por la mañana en algún bar de entrañable recuerdo y luego ir peregrinando por otros locales que formaran parte de nuestra memoria sentimental para acabar tomando copas en algún tugurio. A mí el plan me parecía arriesgado. Pero fue todo un éxito y tengo que decir que fui el único que aguanté todo el recorrido: llegué el primero y me fui el último.

No es que me guste presumir de beber mucho, más bien al revés. Pero estoy muy orgulloso de estar hoy tan entero después del muy exigente recorrido. Enumero. Primero, dos cañas en el Unamuno, el bar de mi edificio y el del instituto a las 11.30 de la mañana con tres partidas al futbolín. Luego otra, con tapita de tortilla en el Ayala (la tapa naufragó, hay que decirlo todo). Dos cañas más en el Aurora, junto al Imperial, donde ya nos reunimos toda la montonera. Otro par de cañas en uno que creo que se llama Tic Tac, junto a la librería La Isla, acompañadas por abundantes tapas y un barraquito. Diez litros de cerveza entre trece en un bar en frente de Cajacanarias que está muy de moda pero no sé cómo se llama, donde además nos comimos cuatro metros de salchichas con patatas. Otra caña en el Zig Zag invitados por Don Fernando de Armas, padre de los Hermanos Infierno. Copa de Areucas-cola en la calle Pérez Galdós (empieza a anochecer). Cena a base de revuelto de huevos con patatas y tostas de jamón regadas con varias botellas de vino tinto en el callejón del Combate. Otro Areucas-cola en la calle de la Noria. Y para rematar, y cuando sólo quedábamos Hugo y yo, sendas copas de despedida y cierre en el Andén y en el Andamio, en el barrio de Salamanca. Hora aproximada de llegada a casa, las cuatro y media de la madrugada.


A la espera de que el doctor Javier Padilla suba las fotos a Facebook (ya las subió, pinchen aquí) les dejo con dos valiosos documentos. En el vídeo de arriba Hugo y Víctor entonan Corté con la piba, de El Dioni, popular personaje de Calero. Algo sobre estos dos amigos: uno es un serio padre de familia con dos hijos, el otro pretende casarse el próximo mes de julio. Les acompaña, en primer término y a media voz, Guillermo. La fiesta estaba apróximadamente en su Ecuador. El otro documento es la foto de grupo. Un pelín más calvos, un poquito más gordos algunos, decididamente más canosos que el año pasado, pero con el mismo humor. A ver qué se nos ocurre para 2010.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me recuerdan a un grupo de post-universitarios que se hacía llamar los Cincuentunos.
Que siga el buen rollito.

El Jebi dijo...

Bueno, oiga, haya paz que no los hay tan calvos.

El Jebi dijo...

Por cierto, Berni, se te olvida la escala en el Platillo Volante, donde le compramos a un chino todas las rosas que llevaba y nos las colgamos de la solapa y de la oreja, entre otros agujeros del cuerpo y de la ropa. Y lo del Unamuno ha calado, que se sepa.

Hugo dijo...

Muy bueno Berni. Agüita, ya íbamos embalados cuando se grabó ese video. Yo acabé durmiendo en el sofá, y María me vino a rescatar como a las 9 de la mañana. En mi estado del Facebook puse lo que tuve que desayunar.
Voy a Madrid pronto. Te llamaré.

Por cierto, ¿no falta la parada en el bar infame de la calle Castro donde la gente que intentaba entrar, al vernos se iba? No recuerdo el nombre, ¿el Bar Derbi, puede ser?

Mac dijo...

El bar de la calle Castro es el Mayoral, el de Pérez Galdós el Derbi.

Hugo dijo...

Eso! No me acordaba

Manuel dijo...

Recapitulemos: Tres garimbas en el Unamuno, una en el Ayala, tres más en el Aurora, otra en el Mayoral, tres en el platillo, tres jarritas en la pintina, primer gin tonic en bar derby, tres o cuatro cervezas más en Combate, y por último maxi-ginebra con pepino (a 10 lebros la unidad) en Noria. Total: 18 cervezas y 3 gin tonic en 16 horas netas. No es para tanto.

Estoy contigo, profe. El Unamuno salió muy reforzado de la noche. La gran decepción fue el Ayala. Aurora y Platillo marcaron sendos hitos, Derbi promete desde hace tiempo (ver desayunos alcohólicos con el Dr. Tetas, a las 11 a.m, ante la incredulidad del respetable).

PRÓXIMA MONTONERA: Viernes de Piñata. Ya sé que hay más de un mes por delante, pero las cosas se pueden hacer igual de bien.

PROPONGO: Quedar a las 18:00 horas, cada uno con una bolsita con su disfraz dentro. Salir de UNAMUNO. Bajar por todos esos bares que tanto nos gustan. Barajar opción Da Canio para la cena. Y a las 0:00 horas todos cargados en el triángulo de oro: Coral, Orche y Platillo. Nos podemos disfrazar en despacho, amenizados por youporn, redtube o whatever.
Besos

H. dijo...

Manolo, se te olvidan los litros de vino en el callejón del Combate, que cayeron más de unas cuantas.