
En estos días una noticia ha saltado a muchos -no todos- medios nacionales e internacionales:
dos niñas gitanas se han ahogado en una playa cerca de Nápoles ante la indiferencia de los bañistas. La prueba irrefutable de este hecho
es una foto, que también ha dado la vuelta al mundo, y que muestra a dos veraneantes tomando el sol a corta distancia de donde yacen los cadáveres de las fallecidas.
La mayoría de los medios se han tragado, sin más, lo que traían los teletipos de las agencias -estupor, indignación, polémica- aunque luego en la mayoría de las informaciones el único nombre propio que se citaba en ellas era
el del arzobispo de Nápoles. La historia no tiene fisuras: en Italia tienen un gran problema con los gitanos, a dos niñas se las traga el mar, y los bañistas siguen tomando el sol mientras se recuperan los cadáveres. Al día siguiente, en el entierro, una de las abuelas, destrozada por la tragedia, remata: "Es que nos odian". Y para prueba de toda esta historia, redonda y generadora de miles de pinchazos en las páginas
webs,
la terrible foto.Lo cierto es que una foto puede decir mucho, puede decir muy poco
o puede decir lo contrario de lo que parece.
Este vídeo, difundido por la prensa italiana, debió tomarse al mismo tiempo aproximadamente que la imagen. Pero da una perspectiva totalmente distinta de la situación. Para empezar en la playa hay un centenar de bañistas y de ellos 98 están de pie, inquietos, hablando con las autoridades. Al fondo,
pero mucho más al fondo de donde sugiere la foto, hay efectivamente dos personas sentadas que siguen tomando el sol.
O sea que la imagen refleja una realidad muy parcial de lo que sucedía. Varios bañistas intentaron sin éxito salvar a las pequeñas. Luego, efectivamente, la playa volvió a la normalidad, aunque los cadáveres seguían allí, cubiertos bajo el sol. Pero ¿Han estado alguna vez en una playa dónde ha habido un ahogado o a alguien le ha dado un infarto? Les garantizo que pasado un rato de consternación
la gente vuelve a sus quehaceres igual que sigue su vida normal diez minutos después de ver un accidente por la calle. ¿Revela eso algún tipo de odio o desprecio al ahogado o al atropellado? No, pero oiga, no me destroce la historia, que es demasiado bonita para que la arruinemos, las niñas son gitanas, los italianos odian a los gitanos...
Al margen de que el Gobierno de Berlusconi sea absolutamente indecente en sus medidas, que lo es, esta historia me parece
sacada de madre. Y coinciden conmigo muchos internautas porque repasando los comentarios que han dejado en
La Repubblica,
La Vanguardia o
20 minutos resulta que al final es más polémica la difusión de la noticia tal y como la han dado los medios, que la supuesta indiferencia de los bañistas. ¿Son más listos los lectores que los periodistas? ¿O será que ellos
no tienen que conseguir audiencia?
PS (añadido un día después): Hoy he leído unas declaraciones del fotógrafo en France 24h,
rebotadas por Le Figaro digital. Dice que tomó la foto con gran angular para imitar otras sacadas con el
tsunami pero que parte de los bañistas estaban ayudando al rescate como lo habrían hecho si se tratara de niñas italianas.
Y que no entiende la polémica. ¿Da algún medio más esta información?