martes, 9 de octubre de 2007

Una leyenda medio hecha realidad

¿Se acuerdan cuando nos decían que tuvieramos cuidado por si nos daban por fuera del colegio caramelos con droga? La verdad es que a las puertas de mi instituto se vendía de todo pero creo que a los camellos de la placita de los Cantos Canarios nunca les hizo falta un método tan ingenioso para colocar el producto. De hecho no conozco a nadie que haya empezado a meterse una droga porque se la hayan suministrado sin que se enterara. Más o menos conscientes, más o menos influidos todo el mundo empieza a drogarse porque quiere. Lo de los caramelos sólo puede servir de torpe excusa.

Pues bueno, la leyenda (no diré urbana, también la he oído en Busto de Bureba) se ha hecho medio realidad. Sólo medio, porque ayer trincaron a un grupo de narcos que introducía cocaína en España en chupa-chups. Naturalmente los caramelos sólo eran el vehículo para esconderla, no un medio para captar jóvenes consumidores. Pero la historia me ha hecho recordar el cuento que nos contaban nuestras madres y reflexionar sobre la falta de información que ha habido sobre las drogas...en los dos sentidos.

Por un lado es verdad que muchos minimizaban su efecto pernicioso para la salud("¡A colocarse todos...!" decía un alcalde de Madrid que pasó a la historia como un gran sabio). Pero también circulaban historias tan apocalípticas como carentes de fundamento (aunque el efecto de estas sustancias sí fuera para muchos catastrófico). Antonia San Juan ironizaba así sobre este tema, tan grave como a menudo desenfocado: "Mi hermano se hizo drogadicto porque le metieron un porro en la coca-cola".

Para acabar voy a contar una anécdota terrible sobre el tráfico de drogas, no apta para lectores sensibles. Están avisados los que sigan leyendo. Me cuenta un amigo Guardia Civil que trabajó muchos años en el aeropuerto del sur de Tenerife que en una ocasión aterrizó allí una pareja que traía un bebé dormido en brazos. Cuando pasaban el control a una agente le dio por hacerle una caricia al pequeño...y notó que estaba frío como el mármol. Después descubrieron que estaba muerto y relleno de droga. Sé que suena también a leyenda pero desgraciadamente, me fío de mi fuente.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

En Traffic iban más allá: la muñeca no contiene droga, la muñeca es la droga misma, pura coca desde los párpados móviles hasta el canesú. Estos camellos siempre tan ingeniosos.

Anónimo dijo...

No dudo de la veraidad de tus fuentes pero la mezcla del mal y los niños o los objetos relacionados con ellos siempre ha sido muy cinematográfica. Y si no, que se lo pregunten a los creadores del Muñeco diabólico y sus insoportables secuelas.

Anónimo dijo...

A mí nunca me drogaron. Ya ni siquiera me invitan a copas.

Manuel dijo...

Roman, abriste la veda. Después del desagradable asunto "bebé" creo que Jebi y yo tenemos barra libre para desvariar... incluso Justice for Fofito podría estar de vuelta muy pronto... vuelve Justice.

El Jebi dijo...

Es verdad, macho, uno intentando mantenerse dentro de la ley y el orden y éste nos sale con bebés muertos. A mí en el colegio me dijeron que en los Cantos Canarios cogían a los novatos entre cuatro para pincharlos y engancharlos a la dronja por la fuerza. También que en las clases había gente con la navaja clavada en el pupitre.

Berni, después de lo que has contado debes dedicar tus siguientes entradas al cine snuff, Aleister Crowley y Calígula, sin olvidar a mi preferido literario, el gran Emeric Belasco. El blog dará un giro "de 360 grados", como dicen los políticos canarios, pero ten por seguro que vas a multiplicar visitas. Es una idea.

Manuel dijo...

Esas leyendas urbanas de los 80. También se hablaba de un tal "Nacho", sin techo punk que merodeaba por el Pabellón de Deportes escoltado por diez o doce perros vagabundos (a los que drogaba, según la leyenda). ¿Qué decir de "Howard"? (violaba a jovencitos en Carnavales); "El Troglodita" (25 años después, volvió a pedirme dinero); "El Huevo" (si ibas a los multicines el sábado por la mañana, el tío te esperaba en el Parque la Granja para "chulearte")y el caso más curioso de todos, un tal "Chany": mito en Santa Cruz centro, completo desconocido en nuestro querido distrito "Cruz del Señor".

Roman, dejo a tu excelente pluma la glosa del entrañable "Berto Pastel Sajasho".

El Jebi dijo...

He disfrutado sobremanera con tu taxonomía, a la que me permito añadir al "Gomero" (81 veces detenido, varias en Tenerife 2 y borracho una vez ante el cuartel de la guardia civil, donde dicen que se presentó con un parachoques robado). Siempre iba en moto, también con jovencitos de paquete, y eso no es una leyenda. Eso lo he visto yo.

Luego había una serie de extraños sin nombre, como el flaco ese que antaño vestía una especie de uniforme de segurita -hoy una camisa del barça-, que se dedicaba a regular el tráfico y que gustaba, dicen, de ponerse pañales mientras le practicaban lluvias doradas bajo el puente Zurita. Valgan también dos clásicos de ayer y hoy: el "Satán", hez viviente rebotada de la legión, y el "Potajito", que en una de sus celebradas huídas del centro de menores protagonizó un robo estrambótico en plena autopista, sacando de un coche a su dueña amenazándola con una katana.

Hable con rigor y memoria histórica: era "el Prehistórico", no "El troglodita".

Manuel dijo...

Jajaja, qué buen detalle, en efecto, era "el Prehistórico", lo que es absolutamente cierto es que el nota me pidió dinero, en esa esquina atroz que une Benito Pérez Armas, con calle Picasso (sí, la de los pollos). Hierros, El Aspirina, Brucelee, Arroz quemado, Ruso, Capote, Nakata, Heidi, Cumpleaños, El chico de ayer, La Harry Potter, El Cuponazo, Rasputín... seguiremos informando.

El Jebi dijo...

Tengo que bajar más a los infiernos. De los que has dicho sólo conozco a Hierros (apareció muerto en el barranco por un posible ajuste de cuentas), El Aspirina (esquizofrénico que respondía a sus voces en público y en privado), Ruso (pigmeo cafre con gorro de bolchevique que arrastra una carretilla llena de objetos inútiles), y la mejor de todas, Heidi, clon tinerfeño de La Moños Barcelonesa que una vez se dirigió a mi madre (quizá al percibir su mirada horrorizada) y le dijo al oído: "Yo no estoy loca, mi niña. Si me ves así es porque en la vida he sido buena persona". Para reflexionar.