jueves, 14 de febrero de 2008

El día del amor

Hoy se celebra San Valentín, el día de los enamorados. El motivo para asociar a dicho santo con el amor no está claro. La Wikipedia y otras páginas relativamente fiables dan varias explicaciones posibles: se dice que San Valentín fue ejecutado en la antigua Roma por casar parejas en secreto. Otros apuntan a que en esta fecha empiezan a aparearse los pájaros. Además, la fiesta sustituyó a otra pagana, las lupercales, dedicada a la fertilidad. Lo cierto es que hoy día se ha convertido en una festividad bastante cursi, jaleada desde el Corte Inglés y la sociedad de consumo en general, en la que las parejas se hacen regalos por obligación, estén o no enamoradas. Y los corazones solitarios se sienten un poco más abandonados ante tanta exaltación romántica.

La fiesta es una cursilada pero el amor es algo muy serio. En el arte o en la literatura sólo existen dos temas: el amor y la muerte (o el paso del tiempo, da igual). Dos temas que al final son uno, porque detrás del primero no hay sino un afán de perpetuidad. Pero como esto ya lo ha dicho mucha gente intentaré ser original. Hace unos meses, en un ejercicio un tanto pueril, calculamos en este blog la probabilidad de ser correspondido en un amor a primera vista. Y el resultado que nos daba era bastante desalentador (1/40.000 de que pasara en una vida media). Así que si estás enamorado y tu pareja lo está de ti, enhorabuena. Y si no eres correspondido, al menos de momento, te toca currártelo... pero ¿Merece la pena o es mejor buscar otra pareja cualquiera que te ofrezca menos resistencia?

Yo creo que hay pocas cosas por las que merezca más luchar. En su libro El Viaje al Amor, Eduardo Punset analiza las claves científicas de este sentimiento. Y llega a unas conclusiones ya conocidas pero que conviene recordar. El deseo sexual es un recurso para asegurar la perpetuación de la especie. Con él la naturaleza te está diciendo: reprodúcete. Una mujer nos atraerá más que otra, pero plano estrictamente sexual son fácilmente intercambiables. El amor en cambio va dirigido por definición sólo hacia una persona, es una flecha -tenían razón los clásicos- que nos muestra a la amante adecuada. Y no la cambiarías por ninguna. Es cierto que las razones de la naturaleza no son necesariamente las de nuestra felicidad. Pero ¿cómo resistirse, como al menos no intentarlo, cuando esa llamada de la divinidad te señala a alguien y te dice: esa chica te conviene?

Foto: Adam Blicharski

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿La persona a la que deseas sexualmente es con quien te conviene aparearte? Las mujeres tienden a desear sólo a los que aman, o a amar a aquellos a quienes desean, y con frecuencia no desean a quien les conviene, ni sentimental ni genéticamente.

¿Y dónde entran los homosexuales en esta relación entre el deseo y la perpetuación de la especie?

Cuán misterioso tema en definitiva, puesfíjate...

El Jebi dijo...

La correspondencia en el amor es el segundo capítulo de un primer acercamiento que tiene que ver poco con las probabilidades y mucho con currárselo. Si no, échale un ojo al famoso "Método" de Neil Strauss y te sorprenderá cómo tu propia experiencia, ahora que tienes ya unos añitos, te ha llevado a seguir, error tras error, y de modo natural las reglas que él recopila para comerse 90 roscas de cada 100. Ahora, que luego la cosa prospere o no depende de cada uno, que para eso también está el bagaje y la experiencia de cada uno. Me atrevo a incluir el sexo como comodín entre el amor y la muerte a la hora de la lectura. Y por cierto, buena jugada eso de hablar del Día del Amor. El post anterior estaba crispando los ánimos.

Anónimo dijo...

¿Pa cuándo un día del desamor? ¿O del, si lo llego a saber no le doy mi número?

Feliz quién me mandó a mí meterme en esto. Que todos tenemos derecho a un día al año.

Anónimo dijo...

Todo esto explica por qué a los hombres les gustan las mujeres guapas y a las mujeres los hombres poderosos. Los machos buscan perpetuarse y expander su semilla lo máximo posible, así que lo único que buscan es que la hembra sea atractiva. En cambio, la hembra, que es la que va a apechugar con la prole, prefiere a un macho poderoso en la manada, que al menos al principio la proteja, a ella y a sus crías. Y todo esto para explicar finalmente que lo de la Bruni y Sarkozy era inevitable. Dios los cría y ellos se juntan

Anónimo dijo...

¡Y que ellos representen el amor en esta década! ¿Qué ha sido del Romanticismo?

El Jebi dijo...

Romantiqué?