martes, 15 de mayo de 2007

Precursor del copyleft

No sé si esta imagen tiene copyright pero si es así invito
a sus propietarios a leer este post antes de demandarme.

He leído (perdón por la pedantería) la primera parte de los Diarios de Lev Tolstoi (El Acantilado, edición de Selma Ancira). Supongo que es un pecado haber empezado por ahí mi inmersión en el escritor ruso, porque no me he leído ninguna de sus novelas… Me ha llamado más la atención la faceta humana del personaje, su muy escrupulosa conciencia sobre todo, que la literaria. Y me ha sorprendido su obsesión por un tema de gran actualidad: los derechos de autor. En su caso, por renunciar a ellos frente al criterio de su familia.

El 14 de julio de 1891 escribía en su diario desde su dacha en Yásnia Poliana:

"…Conversación con mi mujer, siempre sobre el mismo tema, sobre la cuestión de renunciar al derechos de propiedad de mis obras; la misma incomprensión de mi punto de vista: "Estoy obligada por los niños…" Ella no entiende –y los niños tampoco entienden cuando gastan el dinero- que cada rublo que ellos gastan y que se ha obtenido gracias a mis libros es para mí un sufrimiento, una vergüenza. Que sea una vergüenza, pase, pero ¿Por qué debilitar la el efecto que podría tener la prédica de la verdad?..."

Tal y como han recogido varios blogs últimamente, Manuel Machado expresó lo mismo décadas después. Con más gracia, aunque su motivo (la gloria del poeta) suene menos altruista:

Hasta que el pueblo las canta / las coplas, coplas no son / y cuando las canta el pueblo / ya nadie sabe el autor. / Tal es la gloria, Guillén, de los que escriben cantares / oír decir a la gente que no los ha escrito nadie. / Procura tú que tus coplas vayan al pueblo a parar / aunque dejen de ser tuyas para ser de los demás. / Que, al fundir el corazón en el alma popular / lo que se pierde de nombre / se gana de eternidad

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cómo mola tu blog!
Se nota la veteranía digital...
Y en cuanto a los derechos de autor: nada más cierto que lo que dice Manuel Machado sobre las coplas, pero los que escriben o cantan o pintan también tienen derecho a ganarse la vida con lo que hacen: ¿o es que están obligados a que su vocación no sea alimenticia? Los que no realizan un trabajo "creativo" no tienen esa obligación... Me parece. A lo mejor éste es un punto de vista simplista... no sé. Estoy abierta a que alguien me convenza de lo contrario.
Sigo con mis guiones, que para eso me los pagan.
Besos,

Rita

maruca dijo...

¿Rita ya escribe guiones? Pues yo la veo más como estrella de culebrón.

Jesús Olmo dijo...

Hola Bern! -creo que no se fijó bien el mensaje que te dejé aquí antes, así que lo intento de nuevo)... Me encanta tu blog, de verdad. Sólo he tenido tiempo de mirar algunas entradas, pero pienso mirarla todas las semanas, a ver qué has puesto. Aprovecho para hacerte una ferviente recomendación literaria: "El rostro ajeno", del japonés Kobo Abe (edit. Siruela). A tí, interesado en la física y metafísica del rostro humano, esta novela te fascinará, te lo garantizo, palabra de olmo. Hace tiempo monté una blog que apenas he actualizado, pero a lo mejor te apetece echarle un vistazo: http://criptoarqueologia.blogspot.com te mando un abrazo enorme, jesús olmo

Manuel dijo...

Bea, ser medusa es una actitud vital, pero no confundas al ínclito personaje con el cobrador, fulano al que di por desaparecido - muerto, pero que al que me tropecé un día, cómo no, frente al antiguo "Vicio de Manolo". Algo parecido me pasó con otro esperpento, conocido por Don Simón, que solía pulular por los exteriores del Bingo Colombófilo, 6 ó 7 años sin verlo y zas!, su entrañable figura en el mismo lugar de siempre. Roman, el que definitivamente está muerto es "El Periodista", imagino que igual que Spinoza y el resto de deliciosos perdedores del "Me va, me va". El listado oficial de esperpentos de Santa Cruz capital, sería el siguiente (otro día, con más tiempo, glosaré debidamente el perfil de cada uno): Aspirina (Zona Cruz del Señor), Arroz Quemado (Avda. Anaga), Hierros (Ramblas), Bruce Lee (Cine Greco), Nacho (Pabellón de Deportes), Legionario (Zona centro), Ruso (Toscal), Nakata (Banco de Santander de Méndez Núñez), Bukowski (Avda. Reyes Católicos), Rasputín (Los Lavaderos), Cuponazo (Zona Centro), Harry Potter (Zona Centro).

Para concluir, tengo un amigo inglés que dice que hay más locos en el Toscal que en todo Londres. Lo más raro que he visto en mi vida fue un individuo pasearse por la Plaza de San Antonio con una máscara veneciana puesta... y no era Carnaval.

Roman, he descubierto al perdedor definitivo. Se trata de un individuo, de mediana edad, que se pasea por la Calle Picasso enchaquetado, utilizando el móvil con la voracidad de un broker. Al parecer, el fulano es directivo de la Federación tinerfeña de fútbol, o algo así, y lo que le confiere su categoría definitiva de perdedor es que cuando te lo encuentas en el kiosco para echar quinielas, el tío trata de aconsejarte sobre los pronósticos, en razón de la información privilegiada que maneja por su cargo. "Forlán se lesionó esta mañana, no juega". "Ten cuidado porque el partido igual se suspende por la lluvia, piensa en el partido de reserva".

elintenso dijo...

Respetando mucho lo que dices en este blog, una pregunta a un madridista de pro, más que una pregunta un ruego: Os regalamos la Liga si sigue Capello. ¿Firmamos?

el personete dijo...

Ay Berni, pena me da que hayas abandonado esta nuestra piel de toro pues o mucho me equivoco o no habrás visto el monumental cabreo que nuestro amigo el chulapo de la media noche ha tenido a bien agarrarse con un canario.

Sucede que el isleño le reprocha al escritor que sólo dé la hora de la puerta del Sol saltándose así la norma tácita de recordar a la audiencia que Taco también existe, sólo que una hora más tarde.

Es la putada de las parabólicas, que acaban cogiendo Telemadrid en Sobre Agulo y encima el mago y su cuñado se creen con derecho a quejarse.

Y ya hace falta estar ocioso: ocioso pa preocuparse por semejante chorrada, ocioso pa cabrearse por tal reproche y ocioso hasta el vicio y el delirio pa no perderme ni un solo Telediario de Sánchez Dragó.

Y porque ya no hay vídeos, que si no te lo grababa, ¡suerte que existe el Youtube!